¡Todos somos Kumamoto!

No, no parece diputado. Es un joven que siempre que lo encuentro trae una camisa rosa bastante desgastada, le gusta sonreír y parece un poco ingenuo. Kumamoto es ahora diputado por el Distrito X de Zapopan en el Congreso de Jalisco.  En este Distrito de clase media y media alta obtuvo el triunfo como candidato independiente gracias a una inusual campaña que apostó por la visita casa por casa y la difusión en redes sociales.


Hace algunos meses Kumamoto empezó a promover una iniciativa de ley para que los partidos obtengan la mitad del dinero que actualmente reciben. En caso de que su propuesta sea aprobada en el Congreso de la Unión, los partidos, en lugar de recibir 4 mil 500 millones, recibirán 2 mil millones. Sí, leyó usted bien. Los partidos tendrán menos de la mitad de los recursos y éstos serán en proporción al número de votos que obtengan en las elecciones.


¡Imagínese cuantas escuelas, hospitales o cosas realmente útiles podrían construirse con 2 mil 500 millones que ahora encuentran un destino francamente innecesario! Sin embargo, en las últimas semanas la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara legislativa aplazó la discusión de su propuesta. Seguramente estarán pensando en la forma de esquivar una iniciativa que afecta directamente a sus organizaciones políticas. Por ello, ahora es el momento en que debemos apoyar la iniciativa del joven Kumamoto.


Y, ¿por qué debemos apoyarla?  La primera razón es que la democracia en México es la más cara de Latinoamérica. Según la Fundación Internacional para Sistemas Electorales cada voto cuesta aquí 17 dólares. Un cálculo que resulta de la suma del total de recursos públicos destinados a todos los partidos políticos, dividido por el número de votantes. En Guatemala, el país latinoamericano donde menos cuesta el voto por habitante, el costo es de 0.27 dólares por votante. ¿Verdad que tanto dinero es una sinvergüenzada? 


En segundo lugar, creo que es un error darles recursos a los partidos con el argumento de que de esa forma se evita que grupos de interés, como empresarios o narcotraficantes, financien las campañas.


La disponibilidad de recibir dinero de candidatos, diputados, presidentes municipales o gobernadores no tiene relación con el hecho de que sus partidos reciban o no dinero. Los voraces siempre tienen una “bolsita de plástico” (como la Diputada de Morena, Eva Cadena)  o una maleta (como René Bejarano del PRD) para llevarse cualquier dinero que se les entregue por alguna razón ilegal.


Además, entre más dinero les demos a los partidos, más los corrompemos. Déjeme explicarle. Cuando el Partido Acción Nacional apenas recibía dinero del erario era una organización política que dependía de las cuotas de sus miembros. La membresía panista era entonces una clase media que buscaba un cambio y que, con su cuota al partido, estaba dispuesta a contribuir a ello. Cuando el PAN empezó a recibir dinero público, la membresía y sus aspiraciones se modificaron. Los aspirantes a candidatos a diputados, senadores, ediles, etc. prometían trabajo en los aparatos municipales y estatales a cambio de la afiliación partidaria y el voto en las elecciones internas del partido. A fin de cuentas, el miembro del partido ya no tenía que desembolsar ni un centavo por ello. Así, en el PAN se impusieron prácticas clientelistas, su base de militantes creció exponencialmente y se conformó de buscadores de empleo y oportunistas. La procedencia social de sus miembros se volvió más popular y los candidatos más sucios y corruptos.


La nula convicción democrática de los líderes del partido nunca puso un alto a ello. En Jalisco eran los tiempos en que Emilio González lo presidía.


La posibilidad de que la iniciativa de Kumamoto tenga éxito y los partidos dejen de recibir sumas millonarias que salen de nuestros bolsillos depende de nosotros. De la presión que ejerzamos sobre nuestros diputados.  Así que en lugar de que estemos eternamente quejándonos de la clase política, apoyemos la propuesta del diputado independiente. ¿Cómo? Pues en la página oficial de “sin voto no hay dinero” aparece un catálogo de medidas.


Yo le recomiendo escribirle al diputado federal de su distrito y preguntarle qué está haciendo respecto a esta iniciativa. Lo que tenemos que hacer es identificar en qué distrito vivimos, luego buscar en internet dónde se encuentra la casa de enlace del diputado que nos representa o su correo electrónico en el Congreso y finalmente pedirle que apoye la propuesta.


De Usted depende seguirse lamentando o por fin hacer algo.