¿No hay nada como jugar en casa?

La derrota de Brasil fue dramática por dos cosas: por lo abultado del marcador y porque ocurrió ante su propia y entusiasta afición. Brasil jugaba como local. Veamos esta última condición ¿Tiene alguna importancia todavía jugar como local? 

Existe el supuesto de que cuando un equipo juega como local ante un estadio lleno y un público que lo apoya obtiene un beneficio. Pero este supuesto actualmente no se sostiene científicamente. Las investigaciones recientes muestran que el ruido del estadio o las reacciones del público no tienen una influencia importante en el resultado. En la temporada de 2007 en Italia, en que muchos encuentros se realizaron sin espectadores, por razones de seguridad, nada cambió.

La idea de que el apoyo de los aficionados motiva al jugador a esforzarse más, al mismo tiempo que genera un desánimo en el equipo contrario tampoco se sostiene. La ventaja de jugar como local ha ido desapareciendo. Un estudio realizado en la Universidad de Münster en Alemania, demostró que las posibilidades de triunfo del equipo local desde hace 30 años han ido disminuyendo. El estudio consideró 694,478 partidos desde el año de 1888. Y en efecto, todo parece indicar que la ventaja de jugar como local prácticamente ha desaparecido. En Alemania, en la Bundesliga, en la década de los años sesenta, el 60 por ciento de los equipos locales eran los triunfadores, actualmente sólo lo son el 47 por ciento.

Las razones que explican que la ventaja de jugar en casa desaparezca todavía no han sido lo suficientemente investigadas. Pero sin duda el hecho de que los viajes como visitante sean ahora más confortables, los estadios sean muy parecidos o los equipos pasen la noche anterior al juego en hoteles de lujo ha contribuido a que las diferencias entre local o visitante se desvanezcan. 

Pero, definitivamente el factor fundamental en esta situación ha sido el aumento de la profesionalización de los jugadores. Actualmente un jugador debe adquirir la capacidad para concentrarse en el juego y olvidar un entorno que le puede ser hostil. Debe aprender a ignorar los abucheos y las ofensas de los aficionados en los estadios de los equipos rivales y a imponer las capacidades y habilidades que contribuyan a la victoria de su equipo. Para él no debe existir  “territorio apache”.

Desde luego, existen situaciones en que un equipo “siempre” gana de local, o que a un equipo le resulta imposible ganar en determinado estadio, o que como visitante francamente parece estar destinado al fracaso. Pero, tales situaciones, como ha demostrado un estudio del físico Andreas Heuer, no son estadísticamente relevantes. Obedecen más bien a los mitos o leyendas en las historias de los equipos que a la realidad. La ventaja de jugar como local es cada vez menor y en algunos casos como en el partido de ayer en Brasil, francamente no existe.

Doctora en sociología, historia y psicología por la Universidad de Freibourg, en Alemania