La historia de amor de Bibi y Manu

Las novelas más interesantes son aquellas en las que un hombre inteligente se enfrenta a dos problemas existenciales: el del amor y el de la muerte.  Así lo afirmaba el genio alemán de la crítica literaria Marcel Reich Ranicki. Yo extiendo este interés a algunos personajes históricos. ¿Por qué le escribo esto?


Porque los franceses ahora están fascinados con la historia de amor de su nuevo presidente, Emmanuel Macron, quien el día de hoy asumirá el cargo. Teniendo como trasfondo el Museo del Louvre, la noche de su victoria electoral, el domingo anterior, Macron agradeció públicamente a su esposa Brigitte todos sus esfuerzos. “Sin ella, yo no estaría hoy aquí”, dijo. Luego la besó de manera efusiva. Algo inusual, en un hombre que se ha caracterizado por mantener siempre sus emociones bajo control.


Macron se enamoró de su ahora esposa Brigitte, cuando tenía 15 años y estudiaba en una escuela jesuita en el norte de Francia.  Ella era su maestra de literatura francesa y tenía 40 años. A los 17 años, Emmanuel le dijo: “Hagas lo que hagas, me casaré contigo”. En ese entonces, Brigitte estaba casada y tenía tres hijos.


Lo inusual de ese amor no es sólo que logró mantenerse a través del tiempo, sino que ella es mayor que él por 25 años. En el 2007, Brigitte se divorció y se casó con Macron. Brigitte trajo al matrimonio a sus tres hijos. Desde el inicio del movimiento “En marcha”, fundado por Macron hace un año, los tres hijos de Brigitte, un ingeniero, una abogada y una cardióloga, se comprometieron con las ambiciones políticas de su padrastro.


Desde 2014, cuando Macron fue nombrado ministro de economía en el gabinete de Francois Hollande, la pareja llamó la atención de la prensa. El Paris Match describe a Brigitte como “una cómplice” con una “fuerza interior real, una alegría contagiosa y una apariencia agradable”. Es rubia, se le ve siempre bronceada y con frecuencia usa tacones de aguja.


La ahora primera dama de Francia ha sido la mejor consejera política de su marido y es, sin duda, responsable en parte de su éxito. Un documental sobre Macron (“Macron: la estrategia de un meteoro”) lo presenta practicando un discurso en la Sala de la Mutualidad en París. En la primera fila está sentada Brigitte, corrigiendo: “Tu voz se está debilitando, tienes que alzarla”.


Cuando Jean Marie Le Pen (padre de Marine Le Pen) atacó a Macron y le señaló que no podía hablar sobre el futuro de Francia, pues no tenía hijos propios, Macron dijo firmemente: “¿Soy un enemigo de la familia porque la mía es distinta?... Tengo hijos y nietos en mi corazón. Es una familia que tienes que construir, una que tienes que conquistar”.


En una entrevista con el periódico Le Parisien, Macron defendió decididamente su relación: “Esto dice mucho sobre la misoginia en Francia… Porque si yo fuera 20 años mayor que mi esposa, nadie cuestionaría la validez de mi relación con ella. Ni por un segundo. Es porque ella es 20 años mayor que yo que mucha gente dice que esta relación no es sostenible, que no puede ser posible”.


El presidente electo consideró que las críticas a la diferencia de edad con su mujer son misóginas y quienes han sugerido que tal vez él sea homosexual y utiliza el matrimonio para ocultarlo son personas que perdieron el sentido de la realidad y que tienen un grave problema con la homosexualidad.

(Me pregunto, ¿qué mujer en su sano juicio no votaría por un hombre con estas convicciones?). Sin duda, al Palacio del Elíseo llega una pareja más sólida que las que ahí habitaron en las últimas décadas. Jacques Chirac tuvo numerosas aventuras, especialmente con compañeras de partido y periodistas. Francois Miterrand llevaba doble matrimonio y durante muchos años mantuvo en secreto la hija de su relación extramarital. Nicolás Sarkozy se divorció en plena presidencia para convivir con la modelo y cantante Carla Bruni. Y el último presidente, Francois Hollande mantuvo un idilio con encuentros secretos con la actriz Julie Gayet, engañando a su pareja Valerie Trierweiler, quien se enteró de la infidelidad de su marido en las noticias y luego fue a dar al hospital.


En la gran noche del Louvre, tras conocerse los resultados de la elección, la familia Macron, los tres hijos de ella y los siete nietos arroparon al candidato en el escenario. Nadie puede poner en duda que forman una familia, aunque sea diferente. ¡Vive la France!


P.D. Macron ganó la elección el domingo pasado y hoy tomará posesión de su cargo.  ¿No deberíamos aprender en México de esta rápida transición en el cambio de poder, en lugar de esperar largas e inútiles semanas para que el presidente de México electo asuma el cargo? Ese periodo sólo ha servido para acentuar el saqueo a las arcas públicas.