Ya nos tienen hartos, ¿a poco no? Los peores y los mejores spots electorales

Los politólogos y asesores electorales piensan que el resultado de una elección depende de cuarto factores: el candidato, el partido, la campaña y los factores coyunturales. Si el candidato es carismático, y formula y transmite una buena propuesta tiene posibilidades de triunfo. Pero los factores coyunturales juegan un papel importante. Hace algunos años, en Alemania el candidato del Partido Socialdemócrata, el canciller en funciones, Gerhard Schröder, tenía todas las encuestas en contra. Se avecinaba una derrota segura. Sin embargo, en el cielo germano empezó a llover ininterrumpidamente. Los ríos aumentaron sus caudales y el país se inundó. El canciller tuvo entonces una extraordinaria oportunidad de mostrar su capacidad de liderazgo. Se le vía en la televisión con botas e impermeable construyendo diques de sacos con arena y dando instrucciones para facilitar la ayuda a los afectados. Así que ganó la elección. Los dioses germanos de la lluvia son, pues, social-demócratas. 

Otro factor importante es la campaña. En ella los spots televisivos y radiofónicos o las frases en los espectaculares juegan un papel de primera línea. Son la artillería  de la batalla electoral. El medio más sencillo para llegar a los electores, sobre todo cuando son gratuitos por las leyes que obligan a los medios a otorgarles esos espacios.

La semana pasada hice un ejercicio con mis estudiantes para conocer los efectos de los lemas de campaña. 19 estudiantes de licenciatura  en la Universidad de Guadalajara respondieron a mis preguntas. Los resultados no tienen ningún valor científico. Solamente dan una vaga idea de lo que percibe una población de jóvenes de clase media. Lo cito aquí, porque los resultados me parecen interesantes. Les pedí simplemente identificar el peor y el mejor lema de campaña. Algunos dieron varias respuestas, otros no contestaron y otros escribieron “No sé”. Todos lo  hicieron de forma anónima.

La peor frase de campaña resultó ser “¿A poco no?” del Partido Acción Nacional. El “Claro que podemos”, lo dejaron fuera.

Y es que el “A poco no” es francamente un mal spot. Obliga a quien lo escucha a darle la razón al partido que lo menciona. Y eso despierta muchas resistencias. Cualquier estudiante de psicología social habría advertido el riesgo. El spot reta al elector, y hace que éste tome su distancia. 

Lo que resulta más absurdo es que en los espectaculares de la ciudad pongan esa frase en los labios de Alfonso Petersen. Después de su cuestionable trabajo en la alcaldía de Guadalajara (las Villas Panamericanas, los destrozos en la zona del Parque Morelos, las mangueras  que salen de las banquetas en el centro histórico, las promesas incumplidas del Planetario, del hospital de la Cruz Roja, etc.), el retador lema conduce a tener presente lo que ya hizo y no lo que va a hacer. Y en eso el candidato no sale muy bien librado. ¿A poco no?     

Me llamó la atención, que un estudiante escribió como el mejor lema “Cambiemos el rumbo con buenas ideas” del mismo PAN. Creo que definitivamente hubiera sido un mejor spot (aunque parezca propio de una compañía tecnológica, como Apple o Microsoft).  

La segunda peor frase es la del Partido Nueva Alianza, el spot “Y tú, ¿eres turquesa? ¡A huevo!” Si el objetivo de la campaña publicitaria hubiera sido posicionar algún producto, la idea no hubiera sido mala, pues indudablemente es novedosa y en cierto sentido permanece en la mente de quien la escucha. Pero como spot de un partido cuya base son los maestros de México, la frase resulta ¡horrible! Sobre todo porque para algunos sectores sociales la frase “¡A huevo!” no corresponde a las reglas del buen decir. Lo mismo se puede decir del spot del mismo partido  “Porque una madre soltera se rompe la madre”. Algunos electores se escandalizan por este uso del español de quienes educan a nuestros hijos. Y  no los culpo.

El spot en lugar de presentar a los maestros como profesionistas que merecen nuestras simpatías, los presenta como un grupo que sólo puede mover las partes más elementales de nuestras emociones: el elemental gusto por ciertos colores.  Con esa publicidad “ser turquesa” es solo la manifestación de un partido que ni siquiera fue capaz de pensar en un spot inteligente. El anuncio publicitario es, pues, totalmente contraproducente. 

Para doce de mis estudiantes el mejor spot es el de Movimiento Ciudadano. Lo interesante es que no citaron una frase en particular. A uno le pareció el mejor spot la canción “llegó la hora del movimiento”. A otro le pareció el mejor spot el de MC, porque “realmente no tienen ninguno”. (Hay entonces quien agradece que no se repitan frases huecas). Pero el spot “vamos a cambiar la historia”,  fue el que tuvo mayor simpatía. Tal vez la valoración del spot se deba ya a sus preferencias electorales, pero indudablemente el spot los hace partícipes de una transformación importante y eso para ellos, amenazados por el desempleo y ofendidos diariamente por el transporte público, es muy importante. El spot “Hay que querer a Guadalajara” de MC pasó inadvertido.

Todo parece indicar que los spots del PRI, aquellos que son parte de una guerra sucia o los de los partidos pequeños no están teniendo influencia en el electorado. Están pasando inadvertidos. Un estudiante escribió un comentario que comparto: La publicidad que inició el PRI con el spot “¿Quién es Villanueva?, fue buena, pero luego se apagó, pues no tuvo continuidad.