“Esto se llama futbol y se gana con goles” La miseria del futbol mexicano, según el Willy Gómez

Fue uno de los grandes jugadores de las Chivas, de los que todavía entendían los secretos del futbol. Era un jugador alto, flaco, huesudo, diría yo. Mantenía conversaciones secretas con el balón, que siempre lo obedeció. Por eso lo busqué de nuevo, para que me hablara de su pasión. Para que me explicara qué pasa con el deporte favorito de los mexicanos, en el que ya no hay figuras, ni equipos constantes, ni juegos interesantes.

El Willy Gómez es ahora un entrenador calificado y trabaja como maestro de matemáticas y de educación física en una secundaria. Además es auxiliar de mantenimiento en el Estadio Jalisco. Nació en el equipo Oro, pero se fue al Guadalajara, “porque ahí estaban mejor las regaderas y había alberca”. Después de que laboró por más de 15 años con el Chuco Ponce, “ya no fue requerido”. Pero, lo imagino todavía cuidando la catedral, el Estadio Jalisco, no el Omnilife. ¡Sólo él sabe que se sentirá estar solo en el estadio y que los recuerdos empiecen a llenar la cancha y las gradas con fantasmas!

 

Laura Ibarra: ¿Todavía le va a las Chivas?

Willy Gómez: Sí, eso se lleva en la sangre.

Y me platica cuando el equipo viajaba en un camión de segunda clase, sin aire acondicionado ni calefacción. Un solo chofer manejaba las 12 o 24 horas que duraban algunos viajes. 

 

L.I.: ¿Todavía se reúne con sus compañeros de equipo?

W. G.: ¡Sí, claro! Eso se debe a que en la cancha se desarrollan valores increíbles. Como la amistad, la entrega. Tu personalidad se va formando en una constante lucha. Adquieres conciencia de que debes esforzarte y que te debes a ti mismo y al equipo.

LI: ¿Cuál es la diferencia entre el jugador actual y el jugador de sus tiempos?

WG: Ahora les falta seriedad, amor a la profesión. No tienen humildad. Creen que todo lo saben. No escuchan al entrenador, no hay disciplina. En realidad, no hay una verdadera entrega. No se empeñan en quitarle el balón al rival. Muy pocas jugadas hacen que la gente aplauda, que se levante, que vibre, que se entusiasme. A los jugadores de hoy les hace falta conectarse con la tribuna.

Además de la entrega, les hace falta condición física. Son muy limitados técnicamente y de pensamiento. No hay creatividad. El jugador ahora es más lento en sus pensamientos y en sus movimientos. Si observas, no hay individualidades. Supuestamente juegan en función del equipo, pero su futbol es repetitivo, aburrido. El espectador ya sabe que a va a suceder. Se les olvida que esto se llama futbol y se gana con goles. 

 

LI: ¿Lamenta la falta de apego de los jugadores a un equipo?

WG: Sí. Hoy se cambia de camiseta como de calcetines. Se cambian de un equipo a otro y luego declaran que su actual equipo es el verdadero equipo de sus amores. Además, con estas ventas constantes de jugadores te acostumbras a ser servil, a no tener identidad, a ser un vagabundo.

 

LI: ¿Qué piensa del arbitraje? ¿Cree que hay partidos arreglados?

W.G.: Todo el tiempo. Pero, el arbitraje está cada vez peor por varias razones. La primera son los acuerdos, hay una gran cantidad de árbitros corruptos. La segunda es porque desconocen las reglas y no las aplican adecuadamente. A veces en el juego se cometen diez faltas y el árbitro no marca nada.

Otro factor que afecta al futbol es el protagonismo de los directivos. Ellos son los que salen en la tele. Son los que todo lo saben. Cuando se refieren al jugador, nunca ven a la persona. Debían asumir mejor su papel de directivos, ser más discretos y no colgarse méritos que no les corresponden.

 

LI: ¿Cómo explica que los Estados Unidos, que anteriormente no eran nadie en este deporte, ahora nos ganen los partidos?

WG: Mira en las familias todo el tiempo les dicen a los niños: “Estate quieto”, “No te muevas, no corras, no te vaya a golpear”. En el kinder, en lugar de dejarlos jugar, les dan palitos, dizque para el desarrollo psicomotriz. Cuando crecen les ponen en las manos una lap-top. Así que no hay un desarrollo motor adecuado, que permita desarrollar las habilidades que se requieren para el futbol. Además, allá en Estados Unidos el fubol soccer es una alternativa que se fomenta en las escuelas. 

 

LI: ¿Que me dice del público?

WG: Mira, en los últimos años solo hemos exportado la frase “…. uto!!!”. El público en lugar de decir frases que estimulen a los jugadores, prefiere gritarle groserías al portero rival. Además, en el estadio los fanáticos muestran lo que han aprendido en sus casas. Si desde chico oyes a tu papá decir que hay que chingar al América, en la vida adulta, en el estadio sacas el coraje y la violencia. Por otro lado la Federación de futbol no reacciona como debería.

 

LI: ¿Si lo llamaran volvería a formar parte de algún cuerpo técnico?

WG: Sí, me fascina enseñar y formar. Hoy nomás forman. La enseñanza del futbol debía ser parte del desarrollo humano. 

 

LI: Willy, le agradezco mucho sus sabias palabras.