Perdona mi bien, si digo toda la verdad, la vida es así y debes de comprenderla… : Peña Nieto

Sobre el desastre de la semana

 

No, no me refiero al aumento de la gasolina, sino al desempeño del presidente Enrique Peña Nieto ante esta situación. ¿Usted vio la conferencia de prensa del pasado miércoles en la que apeló a la comprensión de la sociedad ante el gasolinazo? ¿A usted le quedaron claras las causas del gasolinazo después de su intervención?  ¿A usted le tranquilizó saber que, de no haber sido así, la estabilidad económica se hubiera visto afectada? 

La impresión que dio el presidente fue que ni él mismo entendía lo que pasaba. Por eso el viernes, en el homenaje del Día de la enfermera, (si leyó bien, ahí) se vio en la necesidad de decir que el aumento del precio a la gasolina se debía al aumento del dólar.

Pero, ¿por qué la reacción de Peña Nieto ha sido un desastre? Permítame explicarle.

El 29 de diciembre, cuando ya se había anunciado el aumento del precio a los combustibles, los diarios publicaban una foto del Presidente jugando golf en el exclusivo hotel “Estrella del Mar Resort”, en la Isla de la Piedra, en Mazatlán. Claro que el presidente, como todos los mexicanos que trabajan, tiene derecho a vacaciones decembrinas, pero, ¿qué pensaban los mexicanos los primeros días de enero sobre el gasolinazo, sabiendo que el presidente se encontraba jugando golf en un hotel de lujo Mazatlán? Peña Nieto regresó hasta el 4 de enero. ¿Verdad que no?

En su primer acto público, al regreso de sus vacaciones, cuando todos esperaban algunas medidas para atenuar el dramático aumento, Peña Nieto comenzó su mensaje anunciando los cambios en el gabinete. Luis Videgaray será el nuevo secretario de Relaciones Exteriores.  

De entrada, el mensaje era que su prioridad residía en resucitar a la vida política a su gran amigo, con nula experiencia en el campo de las relaciones diplomáticas. El presidente que no entiende (un muy acertado concepto de Augusto Chacón) nos pedía que entendiéramos que en este gabinete importa más la amistad que las calificaciones.

Lo increíble es que en estos momentos cuando es urgente fortalecer los lazos comerciales con países como China, la India o Brasil ante las amenazas de Donald Trump, Peña Nieto deposita esta Secretaría de estado en manos de un amigo cuyo único mérito en las relaciones internacionales es conocer superficialmente al yerno del futuro presidente de los Estados Unidos.  ¡Uf!

La falta de miras de Peña Nieto se vuelve evidente cuando vemos de manera rápida el cuestionable desempeño de Videgaray en la Secretaría de Hacienda, de la que fue titular hasta el 6 se septiembre de 2016.

Su reforma hacendaria vino a dificultar considerablemente el desarrollo de las empresas, sobre todo de las más pequeñas, que no pueden permitirse contratar a un contador, pues esto significa perder su poca ganancia. En lugar de hacer una reforma fiscal que facilitara la declaración de impuestos, lo que hizo fue una reforma que pone grandes trabas a la pequeña industria. Si se miden sus resultados en términos de impulso a las empresas, su reforma sale reprobada.

Pero esto no fue lo más terrible. El Dr. Videgaray impulsó una política financiera que endeudó al país considerablemente. Según un estudio del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, entre 2012 y mayo de 2016 la deuda de México se incrementó de 6.3 a 9.3 billones.  Esto lo confirman los datos presentados por el periódico El Financiero que señala que la deuda del sector público de México llega actualmente a 51.9% del Producto Interno Bruto (PIB). Según los especialistas, desde el inicio de la actual administración federal la deuda crece a un ritmo de mil 622 millones de pesos diarios.  Es decir, la deuda es mayor al valor de la economía nacional.

Además, los créditos no se utilizaron en generar inversión productiva, puesto que la pública, se redujo de 3.7 por ciento del producto interno bruto (PIB) en diciembre de 2015 a 3 por ciento en el primer cuatrimestre de 2016.

Y si esto no fuera poco, hay que pensar que Luis Videgaray, como titular de Hacienda, sabía muy bien de los enormes robos que los gobernadores de Veracruz, Quintana Roo, Chihuahua y Sonora estaban efectuando a las arcas públicas. Según la Ley del Presupuesto (art. 6) corresponde a la Secretaría de Hacienda el control del presupuesto de las entidades. Su conducta hace ver que, ante la corrupción de esta camada de distinguidos gobernadores, nunca hizo nada.

En pocas palabras, los méritos que puede presumir Videgaray para llegar a la Secretaría de Relaciones Exteriores son: endeudar al país, hacer una reforma que hizo más difícil el crecimiento industrial y comercial del país, y cerrar los ojos ante el enriquecimiento desmedido de tres gobernadores priistas y uno panista.

Pero todavía falta lo peor. Lo más memorable de su quehacer público fue cuando, siendo Secretario de Hacienda, convenció al presidente de invitar al hombre más odiado por los mexicanos, el entonces candidato Donald Trump.

El hecho de que Trump hubiera ganado la elección no hace del error un acierto. Las encuestas en ese entonces señalaban que 9 de cada 10 mexicanos se sentía “muy enojado“ con la visita de Trump. Uno se pregunta, ¿realmente el grupo de políticos capaces del que dispone el presidente es tan reducido?