¿Qué caracterizó la campaña electoral?

Cuando Usted lea esto, estaré cumpliendo mis tareas como funcionaria de casillas, al lado de un grupo de amables vecinos. Si Usted es de los que se sentarán muy cómodamente a ver el partido de futbol, créame que será objeto de todas mis envidias. Yo, por lo pronto aquí estaré esforzándome por comprobar que los pulgares de los electores no vengan ya manchados de café y que la foto de la credencial se parezca en algo a su portador o portadora (por favor, no se maquille demasiado y me haga dudar). Bueno, aquí está el recuento de lo que caracterizó a mi juicio esta campaña que el miércoles pasado llegó a su fin: 

1. De nuevo, la guerra sucia. Sinceramente a mí no me molesta que en tiempos electorales aparezcan señalamientos sobre el pasado de los candidatos. Es una oportunidad para conocerlos mejor. Lo que es francamente inadmisible son las acusaciones sin sustento, la crítica barata, el alarde de nimiedades, los prejuicios infundados.

2. De nuevo, modos primitivos de hacer propaganda política. En las calles, varias veces me encontré con esas grúas a manera de plataforma que transportan una especie de espectaculares que promueven a un candidato y que circulan a 10 km, obstaculizando el tránsito. Lo más terrible es la música y las bocinas que las acompañan. Me pregunto, si el candidato que recurre a ellas, ya en momentos de campaña no le importa el cumplimiento de la ley, ¿qué habrá de esperarse si obtiene el triunfo? Además, ¿Habrá alguien que vote por él, por el simple hecho de ver un espectacular pasar? Esto habla mucho de la pobreza mental y moral del candidato.

3. De nuevo, partidos que no representan a nadie. Los ciudadanos estamos cansados de todos esos partidos pequeños, que casi nadie conoce y que francamente solo estorban la creación de la voluntad política. Además, aquí en Jalisco, casi ninguno tuvo candidatos que sobresalieran por su inteligencia, propuesta o compromiso. ¿Por qué debemos seguir financiando algo que no queremos? ¿Cómo es posible que con dinero público se continúen financiando este tipo de partidos, cuando ya nos hemos cansado de criticar que les proporcionen recursos?  

4. Los formatos para los debates entre candidatos siguen siendo realmente desastrosos. Cuando he tenido oportunidad de observar los debates en otros países, solamente aparecen los dos punteros. ¿Qué sentido tiene un formato en que los candidatos aparecen como en la escuela recitando la lección de frente a la maestra?

6. El encono. Esta campaña sobresale en la historia de las elecciones en Guadalajara como una de las más agresivas.  

7. Las campañas de los candidatos a la alcaldía eclipsaron totalmente a los candidatos a diputados en casi todos los distritos. Muy poco se escucharon las voces de candidatos federales y estatales. ¡Y luego se enojan de que no sepamos quién nos representa!

8. Un candidato independiente que logró colocarse en el gusto ciudadano. Un joven egresado del ITESO logró darle frescura a las campañas con su candidatura a diputado por un distrito de Zapopan.

9. Errores infantiles. Todavía los ciudadanos no sentimos indignados ante espectáculos francamente grotescos como lo ocurrido con una candidatura ciudadana, que primero fue rechazada, por no cumplir con el número de firmas necesarias, y luego aprobada. Cosa que costó al contribuyente dos millones y medio de pesos, porque las boletas electorales debieron reimprimirse. ¿Dónde está el culpable que no supo contar? ¿No debía de destituirse al culpable de su cargo por ineficiente (y por dilapidar mi dinero)?       

A nivel federal, las campañas electorales se caracterizaron por: 

1. El uso excesivo de los medios de comunicación. Como sociedad civil deberíamos alzar nuestra voz  y oponernos al uso gratuito de tiempos en medios electrónicos. No entiendo, por qué una empresa privada, como las cadenas televisoras, estén obligadas a poner a disposición su tiempo publicitario a los partidos. Aunque hay razones, esto es un acto arbitrario que atenta con las leyes de la libre empresa. ¿Y para qué? La disposición gratuita ha conducido a que la calidad de los mensajes disminuya. 

2. Un partido que violó todas las leyes lectorales que pudo y apenas fue sancionado. La sensación entre el electorado es que el INE, por intereses que no son los de la ciudadanía, continúa temiendo sacar las tarjetas amarillas o rojas         

3. Un contexto en la política federal bastante turbio. En este punto habrá que profundizar, pues es especialmente importante. Estas elecciones se realizan con un trasfondo particularmente caótico. Un grupo de delincuentes que se hacen llamar maestros han desatado una ola de destrucción que pretende lograr la suspensión de las elecciones. Lo increíble de todo ello es el papel que el Ejecutivo decidió tomar ante esta situación. Es decir, ¡no hacer nada!. Si bien es cierto, que en los últimos meses las acciones de las fuerzas del orden han sido cuestionadas, esto no justifica su parálisis. Fue realmente lamentable, ver al Ejército Mexicano, (sí, al Ejército) en retirada ante los vándalos y los que han optado por imponer la ley de la selva en el país.

Si la capitulación de las fuerzas del orden era ya un elemento para ponerse a lamentar la situación del país, la capitulación a sus demandas, anular la evaluación a los maestros y con ello dar marcha atrás de la reforma educativa, fue para llorar. Esto seguramente requiere un análisis más profundo, pero aquí lo menciono solamente como la situación de trasfondo que marca el escenario electoral. Pues entonces, el perfil y la retórica de los candidatos adquiere mayor relevancia. Un lenguaje que habla de orden, de determinación y una imagen de dureza y mayor decisión se vuelven elementos claves.