Los aciertos de Enrique Alfaro

Indudablemente Enrique Alfaro ha iniciado su mandato con el pie derecho. ¿Por qué? Por cuatro razones.

1. En primer lugar, fue capaz de solucionar en un par de semanas lo que administraciones panistas y priistas no pudieron o no quisieron hacer: poner bajo control el ambulantaje en el centro de la ciudad (a mí todavía me cuesta trabajo calificarlo de "histórico", pues ya le destruimos casi todo lo que tenía de ello). Logró imponer un Reglamento de Imagen Urbana que ahora define muy bien, dónde no es posible vender y qué se puede vender. Los espacios libres que estarán libres de ambulantaje serán las cuatro plazas principales, el área circundante al Teatro Degollado, y la explanada frente al Hospicio Cabañas. Claro que todavía falta retirar a los vendedores ambulantes de otros espacios céntricos, pero al menos esta acción es un buen comienzo.

También es un acierto establecer con claridad los productos permitidos para su venta. Sobre todo si se considera que se trata de flores, artesanías regionales, dulces típicos y nieves preparadas artesanalmente. El Reglamento indica que no está prohibida la presentación de artistas, "siempre y cuando no utilicen instrumentos o bocinas", ni la prestación de servicios de limpieza de calzado. Así que los mimos podrán seguir presentándose y los usuarios, sentarse en la plaza para que les den brillo a sus zapatos.

Para no ser acusado de inhumano, Enrique Alfaro les ofreció a los comerciantes afectados oportunidades de empleo temporal en algunas áreas del mismo Ayuntamiento. Igualmente les ofreció reubicarlos en los mercados públicos o empleo en alguna empresa como mecánicos, soldadores, etc.

Su habilidad política quedó demostrada al conseguir que la aprobación del Reglamento fuera de forma unánime. Tanto la oposición del PRI como la del PAN en el Cabildo lo apoyaron. Algunos se quejaron de que les envió el dictamen quince minutos antes de la votación, mostrando que los votos de la oposición le importaban muy poco, pero precisamente así los obligó a mostrar su apoyo.

Cabe mencionar que las encuestas reflejan que el 70 por ciento de los habitantes de la ciudad están a favor de la medida y sólo 10 por ciento en contra.

2. El Ayuntamiento inició hace un par de semanas un programa de rescate de banquetas, que prevé la imposición de multas a quien estacione su auto en ellas. Con ello Alfaro envía un mensaje muy claro en el inicio de su Administración: se acabó el tiempo en que cada quien podía hacer lo que le pegaba la gana, ahora sí hay una autoridad que hace valer las normas y que se preocupa por la movilidad del peatón. El rescate de la banqueta no es poca cosa. Ella es un espacio público olvidado, que perdió su dignidad con la presencia de innumerables hoyos, basura y un marcado deterioro. En estas condiciones, el peatón se derrumbó a lo profundo de una escala en que automovilistas y ciclistas se sitúan soberanos en la cumbre. El problema es que los peatones somos todos. Los más agradecidos son las personas con capacidades diferentes, pues la circulación por las banquetas se había convertido en un auténtico riesgo a su vida. Ahora habrá que limpiarlas de basura y repararlas.

3. El tercer gran acierto de Alfaro es el anuncio de que revisará las licencias otorgadas a negocios, como gasolineras y edificios irregulares, e impondrá recursos de lesividad y denuncias penales para revocar permisos. Con ello, toca el nervio más sensible de la clase media en Guadalajara, atendiendo una de sus demandas más insistentes, pues gran cantidad de licencias otorgadas han afectado su patrimonio. Además, el otorgamiento de este tipo de permisos a negocios que a todas luces no cumplían con los requisitos establecidos iba acompañado de la sospecha de corrupción. Los gobiernos panitas y priistas terminaron tan desprestigiados, entre otros, porque era más que evidente su complicidad con los intereses de las inmobiliarias.

Con el anuncio, Alfaro reafirma su compromiso con la ciudadanía. Se obliga a solucionar un problema que afecta a muchos, sobre todo a quienes son vecinos de gasolineras y edificios construidos de manera irregular. El mensaje es que se acabó el cochinero en que se había convertido la Secretaría de Obras Públicas y de que ahora sí vamos por la legalidad, por decirlo de algún modo.

4. Su cuarto acierto es una medida que ya aplicó en Tlajomulco. Alfaro presentó hace un par de días un reglamento de participación ciudadana que contempla la realización de un referendo de ratificación de mandato. En el segundo año de su gobierno los ciudadanos decidirán si continúa en el cargo. Además de cumplir una promesa de campaña, esta propuesta significa que ha llegado el momento de observar al alcalde y evaluar sus acciones. Ciertamente, hay quien califica la medida de populista y de engañosa. Pero, yo me pregunto, ¿cuál hubiera sido el resultado si la Administración anterior se hubiera expuesto a un referendo de esta naturaleza? ¿Está de acuerdo conmigo en que a los ciudadanos nos gusta que nos pregunten? Sin duda, el anuncio muestra la intención de una autoridad, que busca legitimarse con el respaldo de sus ciudadanos y no solamente con un resultado electoral que con el tiempo pierde su efecto legitimador. Después del referendo, Alfaro podrá presumir que sigue en su cargo porque aprobamos su trabajo y no porque ganó las elecciones. ¿Cuándo se había visto esto en Guadalajara? ¿Se imagina los resultados de la votación si Emilio González Márquez o Alfonso Petersen (con sus Villas Panamericanas) hubieran hecho esto? ¿Verdad que algo está cambiando en el Ayuntamiento?