De cómo Yanis se convirtió en enemigo de Hans y Pierre, pero luego trató de reconciliarse

Un día Yanis le pidió dinero a Hans y Pierre. Les dijo que sería para abrir un negocio. Yanis obtuvo el dinero, pero prefirió comprarse una motocicleta y gozar la vida. Cada vez que Hans y Pierre le preguntaban, cómo iba el negocio, Yanis contestaba que iba floreciendo. Así, durante diez años. Hasta que un día, Hans y Pierre se presentaron a la puerta de la casa de Yanis y se dieron cuenta que no había negocio. A Yanis, por su parte, se le descompuso  la motocicleta y ni siquiera tenía dinero para repararla. Hans y Pierre, disgustados, le volvieron a prestar dinero a Yanis, para que esta vez sí abriera un negocio y les pudiera pagar. Y la historia se repitió innumerables veces. Hasta que Hans y Pierre, hartos, decidieron no prestarle más a Yanis y le exigieron que les devolviera todo lo que le habían prestado.

Es así, en base a estos personajes, como el periódico inglés **The Guardian explica lo que sucedió con Grecia. En México, los analistas políticos muestran sus simpatías por uno u otro bando, según el personaje con el que se identifiquen. Si alguien anda arrastrando deudas en sus tarjetas de crédito y le agrada el estilo latino, de “primero me divierto y luego veo cómo pago”, justificará lo que ha hecho Yanis. Si, por el contrario, alguien considera que debe existir una moral de pago y que ya basta con que Grecia viva bien a costa de sus socios de la Unión Europea, sentirá simpatía por los alemanes y franceses. En general, los economistas aplauden la decisión de las instituciones griegas de ponerle fin a los eternos préstamos, si Grecia no hace un esfuerzo por reestructurar su economía. Los analistas de izquierda, por su parte, ven a la península griega como una víctima más del “capital internacional”. El problema es ahora que el Estado griego no puede ni pagar sus deudas ni tampoco sostenerse a sí mismo. Para esto último requiere de más paquetes de ayuda. Ahora pide una ayuda de 80,000 millones de euros. De cualquier manera, hoy en la cumbre de jefes de Estado de la Unión Europea se decidirá si Yanis sigue perteneciendo al club europeo y si se le envía un nuevo paquete financiero. 

Hay que mencionar también, que hace una semana Tsipras, el jefe de gobierno griego, sometió a referendo popular la decisión de aceptar las medidas drásticas de ahorro que le prepuso la Unión. Lo cual fue rechazado, en medio de júbilo y fuertes sentimientos nacionalistas. Tal como el gobierno quería. Pero esta semana el discurso de Tsipras cambió totalmente y el jueves envió a toda prisa un plan de austeridad, elaborado con ayuda francesa, al parlamento griego para que acepten sus reformas estructurales, que en buena parte son las sugeridas por la Unión. Después de su aprobación, las envió a sus acreedores. Ayer los ministros de economía de la zona-euro la revisaban.  

Pero para que Usted, lector, pueda formarse su propio criterio, me gustaría exponer algunos factores que explican esta situación.

¿Cómo cayó Grecia en esta situación? 

Con la entrada de Grecia a la Unión Europea, el país pudo disponer de una enorme cantidad de créditos baratos. Como señala el excelente artículo que mi compañero Luis González de Alba expuso en este periódico, los créditos se utilizaron en obras que realmente no tuvieron una utilidad pública. Hubo proyectos francamente disparatados, como una autopista para carreras de Fórmula 1 en algún pueblo olvidado, que nunca pudo concretarse. Además, buena parte del dinero quedó en manos de políticos corruptos. Esta semana,  el gobierno de Suiza, el país en el que se depositan los dineros turbios de todo el mundo, señaló que en sus bancos hay entre 18 a 200 mil millones de euros de origen griego.

¿A quién le debe Grecia?

Unas de las palabras más terribles para un ciudadano griego actualmente es la de “Troika”, pues ésta se refiere a los tres acreedores más importantes del país: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la misma Unión Europea. Lo que complica la situación es la procedencia misma del dinero, pues, en las dos últimas instituciones se trata de dinero proveniente de contribuyentes, en donde los ciudadanos franceses y alemanes han sido los que mayormente han aportado. En la opinión pública alemana existe un fuerte sentimiento antigriegos: 85 por ciento de los alemanes piensan que Grecia no debía obtener más ayudas. 

¿A qué se debe el enojo europeo por la actitud griega?

En primer lugar, porque los griegos con el dinero prestado pudieron permitirse una política diferente a la del resto de los países europeos. Consiguieron financiar las pensiones, aumentar la burocracia y sostener el segundo ejército más caro en Europa. Mientras en Alemania la edad de jubilación aumentó de 65 a 67 años, los griegos dispusieron la jubilación temprana a los 58 años. 

En segundo lugar, el gobierno de izquierda que preside Axel Tsipras ha mostrado una política muy poco leal a los ideales europeos y a su pertenencia a la OTAN. Tan pronto se declaró su triunfo electoral, Tsipras fue a saludar al embajador ruso en Atenas. Lo cual en ámbitos diplomáticos fue muy criticado. Igualmente, ha buscado una cercanía política con Rusia, que ha despertado la preocupación misma de los estadunidenses. El mismo Obama ha llamado personalmente a la canciller alemana para pedirle llegar a un acuerdo con Grecia, que le permita mantenerse dentro de la zona-euro y dentro de la Unión Europea.  En un próximo artículo seguiremos tratando el tema.