Ideas para mejorar la ciudad

Si comparamos lo que hace Guadalajara con los esfuerzos que están haciendo otras ciudades mexicanas por embellecerse, ofrecer un mejor entorno urbano a sus habitantes o aumentar los atractivos turísticos el resultado es francamente desalentador. Desde hace tiempo los gobiernos municipales y estatales no han hecho gran cosa por hacer de esta ciudad un mejor lugar para vivir. El único intento, bastante raquítico, diría yo, por embellecerla ocurrió en vísperas de los Juegos Panamericanos. Una ciudad bella hace sentir bien a sus habitantes, les ofrece la oportunidad de llevar una vida mejor, los hace sentir orgullosos  y contribuye a crear un sentimiento comunitario. La amargura que nos dejan las noticias espeluznantes nos está llevando a olvidar la dimensión estética. ¿A quién le puede importar que la ciudad esté bonita si de todos modos ocurren hechos terribles?

Precisamente por ello debemos defender nuestro entorno y asegurarnos de que continúe siendo bello y sano. Hay que impedir que el escenario de nuestras vidas se convierta en un lugar de miedo, de abandono, de violencia. Así que debemos rescatar nuestra ciudad. Las propuestas podrían ser muchas, algunas podrían ser muy rebatibles, otras muy sencillas, pero creo que lo importante es que surjan ideas y empecemos a colocarlas en la agenda de la discusión.       

1. Primero, creo que hay que limpiar la casa. La ciudad está llena de chatarra. Hay una gran cantidad de anuncios anacrónicos, señalización de vueltas, semáforos o topes, donde ya no existen. También existe una gran cantidad de mobiliario urbano en pésimas condiciones: bancas desmanteladas, teléfonos en desuso, botes de basura víctimas de actos vandálicos, etc.  Todo ello hay que recogerlo y entregarlo a alguna compañía de reciclaje.

2. Retirar los espectaculares. No se trata de discutir si tienen el permiso para anunciar o no. Son contaminación visual y una apropiación indebida de un espacio urbano que es de todos y el municipio no puede legitimar su instalación. Lo peor es que en los últimos días los espectaculares muestran las imágenes de políticos que promueven sus informes. ¿Hay acaso algo más perverso que un anuncio, generalmente pagado con nuestros impuestos, que contamina la ciudad y que refiere el informe de alguien a quien le pagamos para que trabaje? (Hay por cierto un diputado que se promueve de esta manera cuya imagen semeja a Drácula; al verlo, por un momento pensé que se trataba de una nueva película de terror).

3. En el Parque de la Revolución, que los jóvenes llaman “Rojo”, existen unos paredones que destruyen la vista al parque. Ya sé que son obra de un reconocido arquitecto, a quien aprecio por otras obras que le han dado a Guadalajara una mayor belleza.  Pero esto no les quita lo feo. Lo más pertinente sería que  el propio autor tomara medidas en este sentido. Además distorsiona la idea original del parque diseñado por Barragán e impide apreciar la vegetación. 

4. Ya es hora de ponerle un alto a todos aquellos que piensan que la ciudad es el depósito de su ruido. A mí me enojan esas bocinas que algunos establecimientos comerciales colocan en las banquetas a todo volumen, para llamar la atención a sus miserables productos. Lo mismo me provoca el ruido que emiten esas avionetas que vuelan sobre la ciudad promoviendo productos.  Hay incluso una compañía de gas que todos los días pasa por las calles con un infernal ruido y una tonadita bastante molesta. ¿Dónde está la autoridad que debería impedir esto? ¿Se imagina una ciudad importante, como París o Nueva York,  con esta clase de campañas comerciales que realmente dañan los sentidos de sus habitantes? ¡Cállenlos, por favor!

5. Los tapatíos tenemos una rara inclinación a colocar estatuas de personajes de muy distinta importancia en los espacios públicos. Pero el problema es que algunos parques o glorietas están saturados de ellas y su diseño original se ha perdido. En el jardín frente al Centro de Ciencias Sociales de la Universidad de Guadalajara, por Avenida Alcalde, por ejemplo, hay tres que lucen amontonadas.  Figuras que semejan fantasmas sin saber qué hacen ahí. No quiero decir que haya que retirarlos a todos. A mí en lo personal me gustan los magos de Colunga o el lector del periódico afuera de la Fundación Álvarez del Castillo. Pero sí creo que es necesario reflexionar sobre los parques,  la calidad de los monumentos y  corregir aquello resulta monstruoso. Como la estatua de Ávila Camacho que se encuentra en el la avenida que lleva su nombre y que lo exhibe como un enano.

6. El gobierno municipal o estatal, como en otras ciudades, debe contribuir a renovar las fachadas de todas las casas con algún valor histórico o cuyos dueños tengan la intención de devolverles la fachada original de tiempos pasados. Si Usted lector ha visitado ciudades como Querétaro o Puebla, o incluso Campeche, se muere de envidia al ver lo que han logrado sus gobiernos en el rescate de su centro histórico. Incluso han derrumbado fachadas que impedían que las calles recuperaran su belleza tradicional. Es cierto que en el centro histórico de Guadalajara quedan muy pocos edificios  por salvar, pero los barrios tienen un gran potencial en este sentido. Si se renovaran algunos barrios, se quitara el grafiti y se promoviera su vocación tradicional seguramente aumentaría la oferta turística de Guadalajara.

Estimado lector, ¿Usted qué piensa? Hágame llegar sus propuestas. Vamos haciendo algo.