¡48 Horas para robar! Cuentos sobre el poder en una ciudad más allá del universo posible

1. El hombre invisible (HI) en la oficina de empleo interplanetario (OEI)

(OEI): -Y Usted, ¿Quién dice que es?

HI: -Hasta hace dos días era el hombre que controlaba la ciudad de Guad-dromeda.

(OEI): -Y, ¿Cómo dice que se llama?

(HI): -Todos me dicen Ah-Miro. Es de origen japonés.

(OEI): -Y, ¿Cómo logró ser invisible durante tres años?

(HI): -Así somos los superhéroes. Pero ahora que se terminó mi reinado, no sé quién me podrá contratar.

(OEI): -Tal vez podría comercializar su fórmula para gobernar sin que nunca nadie lo viera.

2. Diálogo de la telenovela "Corona de Espinas", entre el alcalde del pueblo y su asistente

Alcalde: -¡Córrale Gutierritos! Tenemos que inaugurar el mercado.

Asistente: -Pero si todavía no está terminado.

Alcalde: -¡Y eso qué importa! La placa con mi nombre, donde se asienta que se hizo en mi Administración, ya está puesta.

Asistente: -Pero, Sr. Alcalde, el mercado tiene goteras y la constructora dice que el edificio se hizo sobre una alberca natural que apareció de la nada. Tienen que reforzar el sótano.

Alcalde: -¡Y eso a quién le importa!

Asistente: Pero, Sr. Alcalde... los locales quedaron bien chiquitos y por algunos corredores existe el riesgo de que se quede atorada alguna mujer gorda.

Alcalde: -Ya te dije que eso no le importa a nadie. Ándale, vamos, que hay que inaugurar el mercado. ¿Citaste a los fotógrafos? Espero que la foto salga muy bien.

3 ¡48 horas para robar!

Es de noche, el licenciado Peringolas sabe muy bien que solamente le quedan 48 horas en su puesto para enriquecerse. Nunca había tenido en la Dirección de Obras Públicas una oportunidad así. Pronto llegará el electo y "su gente" y para él no habrá futuro. Los desarrolladores inmobiliarios le ofrecen cuando menos 10,000 pesos por su firma. Los permisos de construcción tienen que salir ya, antes de que entre la nueva administración y las cosas se atoren. En el escritorio se acumulan más de cuatro mil solicitudes. -¡Ojalá que alcance a firmarlas todas!- piensa. -Probablemente tenga que trabajar toda la noche. ¿Y si mi asesor firma algunas? ¿Tendrá validez su firma? Seguramente no, pero de aquí a que lo aclaren, el edificio ya se construyó y yo ya me gané mi dinerito-. Cuentan que algunos meses después la asociación de colonos de la ciudad acusó al licenciado Peringolas y a su asistente de haber firmado más de 4,000 permisos de construcción en un par de días. Todos los edificios por distintas condiciones técnicas y legales nunca debieron construirse. Peringolas nunca pudo ser encontrado, ni llamado a rendir cuentas.

4. Amnesia con aroma de jarrito de Tlaquepaque

Ese día se despertó sin saber dónde estaba. Solamente recordaba que era regidor de Tlaquepaque. Lo terrible era que detrás de la puerta de su casa lo esperaba una periodista. De esas que preguntan sólo para fregarte. Claro que quería saber por qué el regidor no fue a la tal sesión de cabildo. Pero el regidor, recién electo, no recordaba ni qué era el cabildo, mucho menos que había sido citado. El nombre de la presidenta municipal también se había borrado de su memoria. Fuentes médicas supusieron más tarde que su estado amnésico era un efecto post-traumático. El regidor había perdido las elecciones ante una mujer en tierra de machos. Eso no cualquiera lo aguanta. Además, las encuestas lo presentaban como el favorito para ganar la elección. Cuando la periodista colocó el micrófono frente al rostro del regidor, éste le dijo que ni había sido convocado "válidamente" a la sesión del Caballo y que no conocía a la tal presidenta. Desde entonces, en las sesiones de cabildo en ese sitio extraño llamado Tlaquepaque se sirven bebidas para mejorar la memoria.