Faltó sed de triunfo

Sobre el juego de España: las estrellas españolas llegan al Mundial cansadas física y psicológicamente de las finales de la Champions League. A sus jugadores les faltó sed de triunfo. Los cambios que intentó Vicente del Bosque no lograron darle estabilidad al equipo (Javi Martínez por Piqué y Xavi a la banca). Tampoco lograron reponerse de la derrota contra Holanda.

Superar el fracaso es un factor de suma importancia en este tipo de encuentros. El entrenador y el psicólogo del equipo no realizaron un buen trabajo en este sentido, pues España parecía todavía estar en la lona por la derrota anterior. Desafortunadamente este resultado tendrá tres consecuencias importantes: la primera es que el Mundial pierde a un protagonista que contribuía con un futbol dinámico a hacer el encuentro más interesante. Además, su carácter de campeón en el Mundial de 2010 era un elemento que elevaba la complejidad de las confrontaciones en las que participaba. La segunda, es que muchos aficionados mexicanos tendrán una alternativa menos por la cual entusiasmarse, una vez que México quede eliminado, pues España tenía posibilidades reales de llegar a las finales. Y la tercera consecuencia es de carácter extrafutbolístico. España atraviesa por una crisis social marcada por el desempleo y el bajo crecimiento económico. En este contexto, las derrotas de su selección afectan negativamente el ánimo de sus ciudadanos.