Ya estamos hartas y el gobierno sólo ofrece silencio

La transmisión de un video que promociona la canción "Fuiste mía" se ha convertido, en la última semana, en un escándalo nacional. En él, una mujer infiel es asesinada por el cantante. En su venganza, la mete a la cajuela de un automóvil y luego le prende fuego.

Si este fuera un país civilizado, el Secretario de Gobernación debería estar presentando una serie de medidas para que tal aberración no vuelva a repetirse. No se trata sólo de proceder penalmente contra dicho autor por su apología del delito. Seguramente será encontrado culpable y pagará una multa cuyo monto será muy inferior a lo está recibiendo por la gran publicidad que está recibiendo. Se trata de poner en marcha un cambio cultural profundo que nos haga sentir a las mujeres que formamos parte de un país que no se rige por la ley de la selva.

Y debería hacerlo porque en los últimos meses los hechos que muestran el trato ofensivo a las mujeres no deja de ocupar el centro de la atención pública. Ya son muchos. Hace unas semanas, una reportera caminaba por la Colonia Condesa de la Ciudad de México y un extraño sujeto se le acercó, le levantó la falda y le bajó su ropa interior. Luego corrió cobardemente por las calles. Ella puso una denuncia, sin que hasta la fecha haya tenido resultados.

Hace una semana, una joven veracruzana y su padre denunciaron que ella fue abusada sexualmente por cuatro juniors. Y hace un par de días, en el mismo estado, una joven denunció una violación por sus compañeros de universidad. No imagino el suplicio al que deben someterse quienes tienen el valor de hacer estas denuncias. No sólo son los exámenes médicos para confirmar el acto, también las miradas de quienes siguen pensando que al final de cuentas ellas son culpables, por vestirse de "manera atrevida" y "salir a fiestas y bares". Ambas denuncias todavía no tienen resultados.

Estos casos lograron llamar la atención, gracias a que fueron documentados por grabaciones hechas con celulares. Pero, en la vida cotidiana ocurre una gran cantidad de actos que discriminan, ofenden y lesionan a las mujeres.

Wendy es una de mis estudiantes. Es muy guapa y le gusta vestir con faldas cortas. Sin embargo, me comenta que todos los días sale con pantalón de su casa y en los baños del CUCSH se cambia de ropa. Pues en el camión siempre le manosean las piernas. Incluso en ocasiones ha ido sentada y algún tipo abusivo le acerca al hombro sus genitales. ¿Por qué toleramos esto?

Si el final de la historia del video no concluye con medidas drásticas, sólo habrá sido uno de esos espectáculos mediáticos que nos gusta hacer en este país y que terminan tan pronto aparece un nuevo tema llamativo. Hace unos meses, se difundió un video en que el presidente municipal de San Blas, Nayarit, le levantaba la falda a la mujer con la que bailaba. Y ¿qué ocurrió? Sí, lo adivinó. Como siempre: ¡Nada!

Claro, que un cambio cultural debe empezar con imponer una elemental justicia. Debe salir caro abusar de las mujeres. Pero, también es necesario introducir la enseñanza de valores en las escuelas e incentivar eventos culturales que conduzcan a la reflexión. La apatía del gobierno federal es una ofensa a la mitad de la población que conformamos las mujeres. Su silencio nos envía el mensaje de que les importamos un cacahuate.

Para empezar, sería bueno desistir de esos actos públicos en que las autoridades (generalmente sólo hombres) se sientan en el presidio, y son atendidos por edecanes (generalmente sólo mujeres), cuya labor consiste estar de pie durante todo el evento y en servirles. ¡Qué imagen tan aberrante! ¿No cree?

Para señalar que otro panorama es posible quisiera referirme a dos situaciones:

1. Una amiga mía estuvo a punto de ser golpeada por su marido. Con mucho miedo, llamó a la policía y pidió su intervención. Cinco minutos después, el hombre era detenido por dos oficiales. Se lo llevaron y la condición para dejarlo en libertad era una: que mi amiga retirara cualquier cargo. Claro que esto no ocurrió en México. Mi amiga vive en California. ¿Pero, por qué nosotros no podemos imponer justicia y ellos sí?

2. En el panorama internacional, llama la atención que el tercer país más poderoso del mundo, Alemania, es gobernado por una mujer. Y no lo ha hecho nada mal, Después de la crisis del 2008, Ángela Merkel ha podido imponer una política que ha mantenido al país entre los más ricos y estables del mundo.

En Estado Unidos, todo parece indicar que los candidatos a las elecciones presidenciales, serán Hillary Clinton y Donald Trump. Hillary es una candidata fuerte, con mucha experiencia en la política estadounidense. Cuando fue responsable de la política exterior de su país, sus colaboradores le reconocieron una gran capacidad de trabajo. En estos momentos, y si las cosas no cambian, es la única persona capaz de detener al político fanfarrón que posiblemente se postulara por el Partido Republicano. Dos casos que permiten ver cómo países civilizados no restringen las posibilidades de las mujeres en la política y se benefician enormemente de su acertado trabajo.

Los resultados de la trivia de la semana pasada son los siguientes:

1. a, 2. b, 3. a, 4. b, 5. b, 6. c. 7. a, 8. a, 9. b, 10. a, 12. b, 13. a, 14. a, 15. a.