Voces Ibero

La muerte y el duelo

Si uno se toma el tiempo de sentarse

junto a la cabecera de la cama de

los moribundos, ellos son los que

nos informan sobre las etapas del

morir”, Elisabeth Kübler-Ross


La doctora Elisabeth Kübler-Ross (Suiza, 1926), médico psiquiatra, está considerada como la pionera en el estudio de los procesos de muerte y duelo.Trabajó por más de treinta años con enfermos terminales y con sus familias.

Ademássentólas bases para los cuidados paliativos modernos. La doctora Kübler-Ross recibió a lo largo de su vida numerosos reconocimientos por sus investigaciones y su labor humanitaria.

Le otorgaron más de 25 doctorados honoris causa;en 1999 la revista Time la nombró como una de las cien personas más importantes del siglo XX y en 2007 fue incluida en el Salón de la fama nacional de mujeres, en Estados Unidos.Escribió más de veinte libros de los cuales se han vendido millones de ejemplares y hansido traducidos al menos a 25 idiomas.

Su labor y posteriormente sus investigaciones la llevaron a darse cuenta de que había similitud en la manera en que las personas enfrentaban el hecho de la muerte. En su primer libro Sobre la muerte y los moribundos (Editorial Debolsillo, España 2010, 360, PP.) establece el proceso y las etapas que vive el ser humanocuandose enfrenta a esta situación.

También plantea el modelo Kübler-Ross que consta de cinco etapas y son las siguientes: Negación y aislamiento, enojo, negociación, depresión y aceptación. 

La muerte para ella, simbólicamente, es como cambiar de casa, mudarse a una casa más bella. Es un fin que da paso a un nuevo inicio, a un nuevo amanecer.

Metafóricamente decía que el cuerpo humano es un cuerpo transitorio que al momento de deteriorarse y morir, por la razón que sea, el alma deja el cuerpo así como si fuera la mariposa que abandona el capullo. Murió a los 78 años de edad, el 24 de agosto de 2004, en Arizona.

En suma, es importante conocer los procesos de muerte y duelo, a los que todos estamos expuestos, con el fin de estar preparados y salir más fortalecidos después de una pérdida. Además de contar con herramientas para comprender, acompañar y orientar a otros seres humanos que pasan por la difícil experiencia de la muerte, la propia o la de las personas significativas.