Voces Ibero

A buena sombra

Éramos muchos los que íbamos a buscarte; para todos nosotros eras una arboleda, un bosque que camina. Nos arrimábamos al buen árbol para que tu sombra nos cobijara.

Elena Poniatowska

En el libro Octavio Paz. Las palabras del árbol (2009, Planeta) Elena Poniatowska —autora de LaNoche de Tlatelolco, Tinísima yLa piel del cielo, entre otros— deja testimonio del cariño y admiración que siempre tuvo por Octavio Paz; para ella fue un maestro, un mentor que la llevó a conocer a diferentes escritores, poetas y artistas extranjerosque en ese momento eran inaccesibles para los lectores de habla hispana. Ella menciona quecuando paseaba con Paz por Reforma, él la llevaba a la Librería Francesa y le compraba libros; una de las primeras ocasiones le dijo: “Yo te voy a regalar dos libros, Elena, y los lees para la próxima vez”.

Poniatowska (Premio Cervantes 2013) nos presenta en este libro muchas anécdotas, cartas y entrevistas de Octavio Paza través de las que se puede conocer un poco más entrañablemente al hombre, al amigo, al intelectual, al editor de las revistas Plural y Vuelta, al diplomático amante de su país y de su cultura que renunció a su puesto como embajador en la India, para mostrar su repudio por la represión ocurrida el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas.

La autora nos cuenta que a Paz le parecía mejor Gorostiza que Rulfo porque lo consideraba más auténtico y más desesperado; que Piedra de sol (poema de Paz) era para Cortázar “el más admirable poema de amor jamás escrito en América Latina”; y que Paz, en relación al primer encuentro que tuvo con su segunda esposa Marie-José Tramini (la primera fue Elena Garro), dijo: “Este encuentro cambió mi vida, porque aquella muchacha no tardó en convertirse en mi mujer. Después de nacer es lo más importante que me ha pasado”.

En resumen es, también, un libro autobiográfico muy recomendable, ameno e interesante, escrito en segunda persona, como si Poniatowskahablara con el autor del Laberinto de la soledad, al que le dirige el texto. Además, da testimonio de cómo a la sombra de Paz se desarrolló más la inteligencia, la creatividad y la reflexión de muchos jóvenes escritores de aquel tiempo como Carlos Monsiváis, Juan Rulfo, Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, Juan García Ponce, Juan Soriano y muchos otros que buscaban la sombra y la sabiduría del árbol.