Voces Ibero

Querido Juan

La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, entonces, puedo cambiar.

Carl Rogers


A un año de su muerte, acontecida el 20 de noviembre de 2015, no podemos más que decir: Gracias, Juan, por haber introducido la Psicología humanista en México. Gracias porque nos hiciste partícipes de un conocimiento y una forma de vivir más humana, digna y consciente. Gracias por compartir el Desarrollo humano a tantas personas en este país tan necesitado, hoy, de humanismo.

Juan Lafarga Corona (1930-2015), sacerdote jesuita, licenciado en Filosofía, Teología y Letras, maestro y doctor en Psicología clínica, fue amigo entrañable y alumno de Carl Rogers (uno de los principales exponentes de la Psicología humanista en el mundo) de quien aprendió lo que es el Enfoque centrado en la persona.

Lafarga fue profesor e investigador por más de cuarenta años en la Ibero Santa Fe en donde fundó y dirigió los departamentos de Psicología y de Desarrollo Humano. Fue rector del Sistema educativo UIA-ITESO (1996 y 1998), así como miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Fundó y dirigió algunas revistas de Psicología y de Desarrollo humano. Escribió, compiló y tradujo varios libros y más de ochenta artículos publicados en revistas especializadas nacionales y extranjeras.

Recibió muchos premios, entre los que se destacan el del Consejo Nacional para la Enseñanza e Investigación en Psicología, el de la Sociedad Mexicana de Psicología y las medallas de oro José Sánchez Villaseñor y la de San Ignacio de Loyola, así como la del Mérito Académico otorgadas por la Ibero México.

Su trayectoria lo ubica como uno de los más grandes representantes de la Psicología humanista en el país. Dedicó gran parte de su vida a la promoción del Desarrollo humano en el que logró fusionar tanto la Psicología humanista, el Enfoque centrado en la persona y el humanismo de inspiración cristiana al modo ignaciano.

Para finalizar sólo me resta decir gracias por todo, querido Juan, querido maestro; que la luz y el amor incondicional sean tu morada y que un día nos volvamos a encontrar.