GÉNERO EN SU TINTA

Las Mujeres y el Poder

La intervención de la mujer es mucho menor que la del hombre en cualquiera de los ámbitos de la sociedad, sea éste político, económico, social o laboral. Hasta ahora la relación que las mujeres venimos manteniendo con el poder sigue siendo periférico.En México el acceso a los cargos de poder es todavía hoy nuestra asignatura pendiente. Al respecto, cada año, Forbes -la revista especializada en negocios– publica la lista de las mujeres más poderosas en nuestro país. Mujeres que han llegado a la cima en las diferentes esferas: política, económica y sociocultural, que ejercen influencia a través de diversas plataformas, con fines e impactos muy diferentes en la comunidad: empresarias, periodistas, escritoras e incluso actrices. Los 10 primeros puestos de este año, en orden descendente, los ocuparon:María Asunción Aramburuzabala, presidenta de Consejo de Tresalia Capital; Carmen Aristegui, periodista; Eva Gonda, figura central de la familia que ejerce 63% de los votos en Femsa; Blanca Treviño, presidenta de CEO de Softtek; Angélica Fuentes, presidenta ejecutiva de Grupo Omnilife; Olga Sánchez Cordero, ministra de la SCJN; Gabriela Hernández, general counsel de GE para América Latina; Rosario Marín, consultora política; Salma Hayek, actriz y empresaria, y por último Alicia Bárcena, secretaría ejecutiva de la Cepal. No obstante, la influencia y la participación de estas mujeres en las instituciones no es suficiente para garantizar la transformación de  las relaciones de poder entre los hombres y las mujeres. Se necesitan soluciones factibles para distribuir el poder actual y para ello toda la sociedad debe adoptar medidas efectivas acordes con la realidad de las mujeres, entre ellas:reconocimiento de la diferencia de género, programas de formación para promover el liderazgo de las mujeres, reparto equitativo entre mujeres y hombres de la responsabilidad familiar, adopción entre ambos géneros, de relaciones sociales de cooperación y no de dominación, programas de conciliación entre el ámbito familiar y el laboral, recursos financieros y humanos efectivos para aumentar la participación de la mujer en las esferas de poder.Dicho de otro modo, la igualdad no debe ser una lucha exclusiva de las mujeres, sino de la sociedad en general.


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