GÉNERO EN SU TINTA

“Deseamos que se nos ame y se nos respete…

...todos los días de nuestra vida”. A algunas/os de nosotras/os nos sonará familiar esta frase. Hoy es día de celebración para las y los que creemos en la Noche Buena, en el que deseamos lo mejor para nuestros seres queridos, pero también para nosotras mismas debe de ser no solo un deseo sino sobre todo una demanda. Parece simple y nada pretencioso, pero pensemos en las miles de  niñas y mujeres que han sufrido violaciones sexuales, maltrato, discriminación o tratadas como simple mercancía por su  familia.  Esos episodios tan dolorosos seguramente han marcado sus vidas y han hecho que se dejen de sentir amadas y respetadas. Mas aún, si les preguntáramos si  siendo ellas las víctima recibieron un trato digno por parte de las instituciones en donde fueron atendidas, muchas de ellas contestarían que no.  Y es que en muchas ocasiones pareciera que  las personas al frente de dichas instituciones no están sensibilizadas para tratar este tipo de violencia contra la mujer, que  no cuentan con procedimientos para su atención. No  quisiera acertar,  pero creo que se ha dejado de lado que las víctimas se presentan con  miedo, vergüenza, desesperación y desórdenes emociones y psicológicos que padecen, por lo que una atención pronta y cálida es necesaria y urgente.Por otra parte, analicemos si  nuestro gobierno garantiza el respeto a nuestros derechos, preguntémonos ¿promueve una educación que enseña derechos humanos y respeto mutuo a favor de la igualdad?, ¿genera oportunidades económicas, equitativas y acceso a la justicia para las mujeres?, ¿las leyes y políticas actuales son suficientes para poner fin a todas las formas de violencia contra mujeres y niñas?, sin duda falta mucho para que las respuestas a estas y otras  interrogantes al respecto nos permitan percibir que los derechos de nosotras las mexicanas son respetados.Y bien por último, revisemos si nosotras mismas nos amamos y respetamos: ¿creemos  y respetamos nuestras percepciones, opiniones y vivencias?, ¿toleramos las descalificaciones, las faltas de respeto, los malos tratos: físicos, afectivos, laborales, económicos, legales? ¿se nos hace difícil reconocer algún indicador de que no somos valoradas? Aunque nos duela tendremos que analizar el estilo de vida que llevamos y contribuir a que este deseo se convierta en una ordenanza para nuestro gobierno y una reivindicación  para nuestro propio género. Por el bien de la humanidad, que así sea. 


 laura.roce@hotmail.com