La ciudad vista por expertos

La ciudad y su realismo mágico

Cruces de concreto y acero en el camellón de cualquier vía principal, nichos de vírgenes invadiendo el espacio público o bicicletas blancas colgadas en los postes, son las mejores representaciones de una subjetividad mágica, religiosa e incluso doctrinaria. De ese modo, realismo mágico se refiere a la existencia de procesos de configuración de la verdad sustentada en el imaginario como reducto de la fantasía. Es el intangible que provoca la concepción del mundo a partir de la experiencia estética que delimita campos perceptibles sujetos a las vivencias culturales y prácticas sociales en el intercambio de ideales.

Es innegable que existen múltiples formas de apreciar la ciudad y, por lo tanto, una diversidad de formas de reproducirla. Las polaridades se niegan y, así, a las personas se les excluye o se autoexcluyen. Es parte del proceso y el crecimiento urbano tiene su fundamento en ello. Las colonias residenciales buscan vivir cada vez más apartadas bajo supuestos de higiene, seguridad exclusividad, calidad de vida mientras las colonias populares reproducen sus redes sociales, de servicios de auto ayuda, como se puede.

El proceso urbano, en la última década, tiene múltiples características que nos han llevado al desarrollo de un modelo de urbanización que ha expandido las manchas urbanas en el que estas polarizaciones tienen su representación, dejando lunares en la ciudad interior que son como pequeños cánceres que impiden una buena utilización del suelo ya urbanizado.

MODELO URBANO DEL SIGLO XXI

La primera característica es el incremento de personas de “clases media” -lo que sea que eso signifique-. A pesar de que las cifras de pobreza nos marcan un crecimiento, lo cierto es que la producción de vivienda ha venido acompañada del incremento de la capacidad de compra de ciertos grupos sociales. Es difícil definir qué es exactamente la clase media, pero simplifiquemos y digamos que son las personas a las que se les venden una vivienda de interés social con rangos entre 5 y 8 salarios mínimos.

Para que este sector pudiera acceder a una vivienda, ha sido necesaria una estabilidad macro económica y un desarrollo del sistema financiero, que nos ha dado un paradójico resultado: unos “gozan” de más alternativas para la adquisición de una vivienda, tanto que pueden elegir entre el abandono de la vivienda cuando no les ha sido conveniente y continúan con sus otras alternativas.

Aún no sabemos cuánto del porcentaje de deshabitación está vinculado a esta capacidad de elegir, ni si esta elección ha sido un retroceso en las necesidades de vivienda y en la calidad de habitar, cuánto representó una segunda vivienda que no necesariamente se requería. Lo cierto es que una trama del mercado ha desarrollado una capacidad de elegir que antes no tenía.

Una segunda característica de este modelo urbano es su capacidad de producción de vivienda, nunca antes se había tenido tal capacidad, pero tampoco nunca antes se había desperdiciado tanta capacidad en urbanización inútil y viviendas vacías.

Un tercer elemento ha sido la creación de reservas urbanas privadas, las cuales desafortunadamente se han producido al exterior de la ciudad bajo la lógica de la dispersión urbana. Hectáreas semirurales, vendidas como metros cuadrados urbanizados y con otras tantas perversiones financieras para “apalancar” nuevas inversiones, que hoy tienen a muchas vivienderas en “banca rota”.

Las multicitadas consecuencias tienen que ver con el elevado costo de la infraestructura, el ineficiente sistema de transporte público, el insuficiente equipamiento, la mala calidad de los servicios en general y, por eso mismo, con la incapacidad para construirlos o abastecerlos satisfactoriamente.

¿QUÉ HACER?

La alternativa parece clara, hay que densificar la ciudad. Es necesario apostar por la ciudad compacta, accesible, segura y con espacio público; pero los números no dan, dicen los productores de vivienda. Habrá gentrificación, acusan desde la sociología urbana…

Un conjunto de “palancas” para la gestión del desarrollo urbano pueden convertirse en los cómos para hacer realidad los qué. La base de éstos se encuentra en recuperar el sentido de autoridad que se encarna en el párrafo tercero del artículo 27 constitucional “…la nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público…”

En efecto, los instrumentos para el desarrollo urbano son una caja de herramientas que debe ser usada con mucha creatividad, en ellos se encuentra la posibilidad de mejorar o empeorar las condiciones -económicas, sociales o ambientales- de un área. Varios de ellos están enunciados en el Código Urbano de Jalisco, es la hora de volverlos una realidad útil y operativa para “que los números den”, para que la nación (o sea todos representados en la autoridad) recupere el sentido y contenido preciso del interés público.

DERECHOS DE TRANSFERENCIA

Los derechos de transferencia son mecanismos de intercambio que permiten destinar recursos del desarrollo urbano hacia zonas de protección, de restauración o de conservación. Su forma de aplicación a nivel mundial ha sido diversa e incluso en escalas. Algunos lo han aplicado para abrir nuevos espacio públicos en los mismos barrios, otros lo han desarrollado como un banco de desarrollo para todos los propietarios de la ciudad. En realidad esto depende del grado de consolidación de nuestras ciudades.

IMPUESTOS DE PLUSVALÍAS

Cobrar plusvalías es otra forma de impulsar el desarrollo urbano, pero es necesario observar el contexto. Las plusvalías fueron un buen concepto mientras la ciudad crecía económicamente. Al momento en que llegaron las crisis económicas, el impuesto se transformó en una fuerte carga que pocos que estaban dispuestos a sostener. Pero en nuestro México mágico se dio una doble ambigüedad, teníamos una economía en inestabilidad y un gobierno petrolizado, así que, frente a la carga popular que representa pagar impuestos, se presentaba la oportunidad de gastar recursos del petróleo. Esto rápidamente “mató” al impuesto de plusvalías y convirtió a las autoridades en financiadores de la borrachera del desarrollo. En nuestro Código Urbano se le denomina Contribución por mejoras, y para efectos fiscales se considera un derecho.

Acciones urbanísticas por concertación

Este instrumento es útil pues reduce las cargas de los vecinos y del ayuntamiento, donde los propietarios de común acuerdo asumen parte del gasto del desarrollo urbano. El ejemplo es muy útil pues permite rápidamente poner en claro la ventajas del desarrollo urbano en el territorio.

ACCIONES URBANÍSTICAS POR OBJETIVO SOCIAL

Esta se presenta como una fuerte alternativa a los más pobres, con alternativas de urbanización progresiva el propietario de suelo se asocia con un promotor privado y con el ayuntamiento, y juntos emprenden una acción urbanística de calidad mínima pero con la idea de irla equipando paulatinamente. Las urbanizaciones por objetivo social son capaces de dar respuesta de bajo costo.

ÁREAS DE GESTIÓN URBANA INTEGRAL

Las denominadas AGUI´s son una zonificación que permite lograr un urbanismo de concensos y una visión del desarrollo integral. En éstas el costo y el beneficio se prorratea en una determinada superficie del territorio, éstos se constituyen como AGUI a través de un acuerdo que la autoridad lidera, una reglamentación y, de ser necesario, un fondo de recursos; y en ellas se podrán incorporar otros instrumentos de desarrollo urbano. El instrumento, identificado en otras normatividades como Polígonos de Actuación Concertada, se puede superar el “predio por predio” y se logran áreas para incorporar, más que vivienda, parques, equipamientos, etc. que hacen el desarrollo integral de las áreas seleccionadas.

URBANIZAR ES UN JUEGO DE CREATIVIDAD

Las confrontaciones de grupos sociales que se presentan en las ciudades no son el mayor problema, éstas seguirán existiendo y debemos cuidar que no superen el umbral, al grado de violencia o intolerancia (asunto que ya se presenta en algunos cotos privados).

Independientemente de la naturaleza subjetiva, es necesario aplicar la técnica urbana y las mejores “cajas de herramientas” que permitan superar cualquier interpretación subjetiva de la ciudad. Cívitas, Taller de Gobernanza.

EN CON-TEXTO

Vivir para contarla…, las ciudades, parafraseando a Gabo, no son en las que se vivió, sino aquellas que son como las recordamos para contarlas. Jalisco vivió sus años de instrumentos para la gestión del desarrollo urbano, esos le dieron una dirección al desarrollo, recordemos esos años en los que juntos (el pedazo de nación representado en Jalisco) construimos el desarrollo y aportamos a éste, fuimos corresponsables.

Sigamos contando la historia, como la recordamos y vayamos iluminando el camino con los mejores y mágicos recuerdos que tenemos en Jalisco para retomar la senda del progreso sostenido.

Cívitas: Taller de Gobernanza

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