La ciudad vista por expertos

Transporte público…de la reacción a la acción política

En el camino a corregir la ciudad dispersa -heredada de las dos décadas pasadas- la recién creada SEDATU ha lanzado sus postulados hacia la ciudad compacta y va por impulsar un nuevo modelo de vivienda. La propuesta armoniza la vida entre el campo, la ciudad y el desarrollo de los asentamientos humanos orientados preferentemente hacia el transporte sustentable. Sobre este último tópico nos queremos referir ahora. A lo largo de otras entregas posteriores, abordaremos los otros temas del “Programa Sectorial de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano 2013-2018”.

En efecto, el Programa -recientemente publicado- es un buen pretexto para debatir. Nos invita a pasar de los varios qués, que generan consenso, a los siempre complicados cómos… es este un importante reto para las ciudades y sus habitantes. Como refiere Wagensberg: “A más cómo, menos por qué”. Esa parece ser la agenda que viene.

Aunque el nuevo instrumento de planeación sea de “observancia obligatoria” únicamente para la Administración Pública Federal, lleva implícita la concurrencia con los otros niveles de gobierno y algo de la nueva gobernanza que tendría que corresponsabilizar a los ciudadanos para emprender acciones encaminadas a hacer realidad ese nuevo reto político.

Como hemos dicho con antelación, y hoy lo reiteramos, el modelo de vivienda dispersa “construyó casas y echó a perder las ciudades”. El modelo trasladó a los habitantes a conjuntos habitacionales en donde los costos por transportarse, debido a vivir “lejos de todo”, superan el mismo costo de la hipoteca. El resultado sigue siendo un drama cotidiano que inunda avenidas con autos o condena a traslados en transporte público que “zigzagea” para recoger al pasaje en viajes eternos o, cuando ya no se estuvo dispuesto a viajar, condujo al dramático desalojo de miles de viviendas abandonadas por sus compradores. El modelo de vivienda descrito, lejos de traducirse en un mayor bienestar para las personas, se incorpora como un lastre que mengua la prosperidad de las ciudades. Aún existen retos significativos que hacen necesario replantear la forma en que concebimos la relación de la vivienda con su entorno y con las condiciones se supervivencia en la ciudad metropolitana.

El modelo descrito bien podría describirse como “dependiente de hidrocarburos” es decir, con la dispersión urbana hemos generado un modelo de movilidad altamente consumidor de los combustibles fósiles y de tiempo. En ella es el transporte público -pero planteado de manera eficaz e inteligente- el que se presenta como la principal alternativa.

LA NUEVA MOVILIDAD URBANA SUSTENTABLE

Hoy en día, en Jalisco está muy presente la discusión sobre el modelo de transporte más eficiente, su vinculación con la estructura territorial y destacadamente sobre uno de los componentes más críticos: la tarifa. Algunos colectivos emergentes -como #PosmeSalto y #Posnomesubo- y otros actores estudiantiles y políticos parecen más reactivos a los cambios, que claros a la hora de poner sobre la agenda los asuntos de fondo y los componentes para tener el transporte que garantice la calidad que queremos y merecemos.

El programa federal, por su parte, ha reconocido que “los recursos federales destinados a políticas que fomentan el uso del automóvil superan significativamente las inversiones para desarrollar infraestructura peatonal, ciclista y para transporte público masivo (y además que) el servicio de transporte público no está alineado con las políticas de uso del suelo y ha carecido de estrategias que pongan el acento en la calidad, seguridad, sustentabilidad y comodidad, lo que ha sido otro factor para incentivar el uso del automóvil individual, en donde un factor, anotado por la autoridad, es la insuficiente capacidad institucional y de gestión en los gobiernos estatales y municipales.

La agenda establece entonces el gran reto: ¿Cómo transformar el modelo, cómo pasar del dicho al hecho y avanzar hacia la estrategia idónea para construir el sistema y medir los indicadores de calidad del transporte público?

Diversos indicadores hacen ver que no son los recursos que se invierten sino la forma de implementación de los proyectos y la integración de componentes claves los que permiten cambiar el modelo. En otras palabras, las obras en estaciones y carriles confinados o los camiones más grandotes o con colores llamativos son importantes si se acompañan de otros aspectos esenciales para el cambio de “modelo de transporte público” tales como la reestructuración de rutas, la transformación efectiva del esquema de manejo operativo para transitar del modelo hombre-camión al de ruta-empresa, la implementación de innovadores sistemas tarifarios para el fomento de la economía y mejora de los procesos de traslado como el transbordo y el prepago, estaciones multimodales y centros nodales de distribución, entre otros.

Consideramos que existen dos premisas básicas para que el modelo cambie, se trata de dos contratos que permiten transformar a fondo las causas de raíz y no las manifestaciones externas y más evidentes del problema. En primer lugar, hablamos del contrato para la calidad del servicio y, en segundo término, del contrato obrero-patronal, explícito o informal que define cómo cobran los operadores.

La calidad no es un concepto efímero, es una construcción colectiva. Mejorar la calidad del transporte requiere de elaborar un instrumento de control de calidad para una continua alimentación de indicadores y datos precisos que puedan ser comparables y comparados, mediante procedimientos de seguimiento constante. Se trata de un conjunto de parámetros que permitan, además de medir y evaluar, sancionar por el incumplimiento de los compromisos de operación y calidad en el servicio que en él se establezcan (hoy inexistente). Para la fijación de esos parámetros se cuenta con el auxilio de los sistemas de información que se están generando con la tecnología que se aplica en el transporte moderno y de altas especificaciones. También se pueden incorporar indicadores que muestren la satisfacción de los usuarios y cualquier otro parámetro que los expertos, académicos y organizaciones civiles, podrán incorporar para efecto de una mejor evaluación de la operación de los servicios públicos. Esto implica hacer pública la información de tiempos, seguridad, confort, infraestructura e inter-modalidad y sobre todo, de los actores clave del sistema: los permisionarios, concesionarios y subrogatarios. Es pertinente conocer a quienes se han hecho cargo históricamente de ofrecer un servicio que dista mucho de ser “público” y que ha sido manejado como un excelente negocio privado generador de riqueza para unos cuantos y ha sometido a la ciudadanía –y a la autoridad- a la voluntad de sus caprichos. Se trata de superar el discurso de las buenas intenciones donde el modelo seguirá más o menos igual, aunque con camiones “más bonitos y recién pintados”.

En el ámbito laboral se presenta indispensable modificar las condiciones laborales y garantizar un salario digno y suficiente a los conductores y, mejor aún, incentivos con bonos y compensaciones por manejar mejor y brindar un servicio cuidadoso y esmerado.

En todo este proceso es de destacarse la importancia que adquiere la información sobre el transporte, la movilidad y las tecnologías asociadas a ellos. Llama la atención el rol de “bien público” que va adquiriendo este componente en la mayor parte de las políticas públicas. En el transporte público hay que declarar que toda la información para evaluar y planificar el servicio tiene que ser pública. De nada servirá la tecnología si la autoridad y algunos grupos siguen deteniendo unidades y conductores “malos”. La evaluación de rutas y la planeación de los servicios metropolitanos requieren de información que sociedad y autoridades tengamos disponibles. Tanto la calidad como la discusión del sistema tarifario requieren de insumos de información.

EN CON-TEXTO

La calidad es una herramienta fundamental para comparar las propiedades de cualquier sistema u objeto. Sobre ella encontramos una infinidad de significados, de los cuales se pueden destacar los dos más importantes: a) Por sus propiedades, nos referimos a eficiencia y eficacia; y, b) Por la percepción de los usuarios, lo cual nos lleva a identificar la satisfacción de la sociedad.

De manera recurrente se dice que el transporte público en América Latina carece de calidad, sin embargo eso no debe ser limitativo de una exigencia hacia el mejoramiento del servicio de transporte. La mejor movilidad se conseguirá sobre la base de un equilibrio dinámico entre las fuerzas del transporte público sustentado en la multi -e inter- modalidad. Civitas. Taller de Gobernanza.

Cívitas: Taller de Gobernanza

civitas.taller@gmail.com 

twitter:@CivitasTaller 

facebook.com/CivitasTaller