La ciudad vista por expertos

Patrimonio verde: ricos, pero intestados

Sólo un sociópata quiere vivir ese drama familiar en el que después del dolor de la pérdida de un ser querido, los hijos se disputan inmisericordemente los bienes. Esto normalmente está vinculado a dos condiciones: Que los padres no dejaron las cosas claras, por escrito, y que los herederos no quieren llegar a un acuerdo.

Por si esto fuera poco, el drama suele aumentar en el momento en el que el pleito hace a los bienes inaccesibles, pues mientras no haya un arreglo seríamos “ricos, pero intestados”.

De manera similar parece que tratamos como patrimonio el natural de nuestra ciudad. Todos apreciamos las bondades de las áreas verdes y reconocemos su importancia, pero el acuerdo urbano que existe en torno a su producción, gestión y uso, las hace, en lo general, de un uso controvertido. Hay a quienes les parecen inútiles, pero el problema no es ese, sino que sean francamente dilapidadas.

Los parques urbanos están constituidos algunos como órganos descentralizados, otros desconcentrados y otros son, simplemente, parques municipales; algunos son concesionados, otros se rigen por patronatos y otros, a cargo de parques y jardines; en fin, su diversidad es amplia y de igual manera sus formas de gestión. Pero no se trata de una ausencia de reglamentos o normas sobre el patrimonio, se trata de cómo los ciudadanos hacemos un uso compatible a este patrimonio.

Como todo buen pleito familiar, en cualquier momento aparecerá el “coyote” de bajos escrúpulos quien buscará “arreglar” el intestado… a llevarse para sí parte de nuestra riqueza.

ÁREAS VERDES

El concepto de Área verde requiere más clorofila, pues cada “quien” lo explica a su bien entender: para Parques y Jardines son áreas destinadas a la flora, para la Ley ambiental estas son las que los planes las marcan, y para SEDESOL, son de uso público. En ningún caso estas definiciones nos remiten a quién las gestiona, o quién las regula, es decir sólo las identificamos someramente.

Un pequeño jardín en su casa, un camellón en medio de una avenida, o el exclusivo club de golf, caben en estas definiciones. Peor aún, las áreas pueden estar designadas, pero eso no quiere decir que ese sea su uso y, como usted sabe, los planes parciales cambian cada tres años y estas áreas son propensas incluso a desaparecer. Esto sucede tanto en las pequeñas colonias como en el emblemático desfalco de 13 hectáreas del proyecto Iconia, al norte de la ciudad.

Ahora bien, en esta latitud del mundo las áreas son verdes pero de temporal o, más precisamente, amarillas en época de estío. Eso es lo que corresponde a un clima semidesértico y en Guadalajara hay que vivir con eso. Decidir que las áreas de convivencia con la naturaleza dentro de la ciudad permanezcan verdes implica necesariamente esfuerzos extraordinarios para nuestro ciclo del agua y para el consumo de energía. Pero, porque así les gustan a los urbanistas, supongamos que son verdes…

Desde la perspectiva del espacio público estas áreas cumplen una función social fundamental, pues además de los servicios ambientales sirven a la reproducción y recreación de la sociedad, son servicios culturales. Por ello, la Organización Mundial de la Salud recomienda un indicador de m2 per cápita y su parámetro es de 9m2 por habitante. Es indispensable discutir si nuestra sociedad podría o debería pagar tamaño servicio ambiental y, si como sociedad, necesitamos elevar esa discusión al rango de una política pública. En todo caso, estas son una discusión pendiente, pues definitivamente hay zonas en las que no se ha podido garantizar, producir o mantener este tipo de áreas.

Para hacer efectivo dicho indicador tenemos algunos problemas, pues al considerar estas áreas como espacio público las podemos encontrar en diversas escalas: desde las metropolitanas hasta las barriales. Si medimos a un Área Natural Protegida como área verde, nuestro indicador mejora sustancialmente, pero si contemplamos únicamente el espacio al que los ciudadanos tenemos acceso, el indicador disminuye estrepitosamente. Sin embargo, independientemente de los detalles, tenemos en general un déficit de áreas verdes y en algunas zonas urbanas una total ausencia. Para la OMS existe una correlación matemática: -a menos áreas verdes, menor esperanza de vida-. En nuestro caso habrá que ver la fuerza de ésta correlación.

¿QUIÉN DEBE PAGAR LAS ÁREAS VERDES?

Cada que llega una nueva Administración siempre ha estado presente esta pregunta. El problema es que muchos nuevos funcionarios consideran este gasto como infructuoso. Por lo arriba expuesto, las áreas verdes no deberían considerarse una carga y para responder a nuestra pregunta tenemos dos respuestas empíricas; la primera es: todos y la segunda es: quienes las usan.

La implicación de decir “todos”, es lo que los políticos novatos no reconocen en el sentido constitucional elemental. No les gusta que del ingreso haya que destinar un porcentaje para plantar y regar pasto, flores y árboles. En esta lógica más áreas verdes exigen más recaudación o modificar la estructura de gastos.

La segunda respuesta es, quienes las usan o, si usted prefiere, la demanda. Ahí entra en operación el sistema de concesiones, los patronatos u Organismos Operadores Desconcentrados. El parque más exitoso es el Zoológico Guadalajara, pues no sólo mantiene a un área verde, sino además genera recursos al municipio. Sin embargo existen muchas experiencias no exitosas de concesiones. Es decir en este caso el mercado no es un buen asignador de los recursos.

Adicionalmente este mecanismo acentúa las desigualdades, por ejemplo, el Bosque Los Colomos tiene más calidad que cualquier otro parque metropolitano, porque su patronato funciona y tiene más posibilidades de recabar recursos. No es lo mismo en otras zonas o parques urbanos.

DESARROLLO URBANO Y ÁREAS VERDES

Ciertamente quien las usa nos da una mejor garantía de cuidado, pero la fórmula de la privatización es excluyente y dilapida el espacio público. Quien debe pagar los espacios verdes es quien en proximidad los habita y vía prediales. Catastro debe ser el mecanismo recaudatorio para el mantenimiento de estas áreas, y Desarrollo Urbano debe impulsar densificaciones y usos atractivos para que estas cumplan su función social. Es lamentable que parques como el González Gallo, Alcalde, Solidaridad, el Deán, por mencionar algunos, tengan espacios urbanos en franco deterioro. E incluso algunos parques que se consideran exitosos tengan por igual, bajas densidades al frente y en sus proximidades, otros ejemplos son el Montenegro, el Metropolitano o el Agua Azul.

En general, los parques y los barrios próximos requieren un mejor tratamiento urbano y menguar su superficie es catastrófico para todos. No establecer mecanismos de cualificación de sus entornos implica predestinarnos a una calidad ambiental igual o peor que la que hoy tenemos.

Antes de que llegue el inescrupuloso “litigante” a resolver nuestro intestado… pongámonos de acuerdo. El suelo municipal debe ser conservado metro por metro, los funcionaros públicos incurren en responsabilidad cuando se disminuye el patrimonio municipal, más aun tenemos que desarrollar instrumentos de desarrollo urbano para incrementar la producción de áreas verdes ahí donde el déficit urbano lo requiere.

Segundo, toda riqueza requiere atención, así que debemos proveernos de mecanismos de gestión que nos permitan incrementar la calidad ambiental y cultural de nuestras áreas verdes, los mecanismos fiscales municipales vinculados al desarrollo urbano se observan como una buena alternativa de solución.

Dicho de otra manera, al trato que le faltan palabras, le sobran averiguaciones. O sea, es mejor un buen acuerdo que un mal pleito ¿o no?

Cívitas: Taller de Gobernanza.

En Con-Texto

Área Verde: Superficie de terreno de uso público dentro del área urbana o en su periferia, provista de vegetación, jardines, arboledas y edificaciones menores complementarias. Se utiliza por extensión, para superficies similares no públicas (campos de golf, grandes jardines privados, huertos urbanos, clubes privados de esparcimiento y deporte, etc.). En este caso, para ser incluida como área verde, la superficie del terreno deberá ser considerablemente grande. SEDESOL

La Ley Ambiental las define como “toda superficie cubierta de vegetación, natural o inducida que se localice en el Distrito Federal” y como su nombre lo dice, las áreas verdes urbanas son aquellas que se localizan en suelo urbano, el cual está delimitado por los Programas de Desarrollo Urbano Delegacionales.

De acuerdo al reglamento de Parques Jardines y Recursos Forestales de Ayuntamiento de Guadalajara, se define como Área Verde a toda superficie que presenta en su composición árboles, pasto, arbustos o plantas ornamentales.

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