La ciudad a debate

El derecho a la armonía: NO a los espectaculares

El paisaje citadino, es mucho más que edificios y avenidas, es también la gente que vivimos en ella y la manera de movernos y como nos comunicamos. Es un paisaje compuesto por muchas cosas: construcciones, infraestructura, personas y elementos de la naturaleza; es uno de los componentes del medio ambiente urbano que, para propiciar una adecuada calidad de vida a sus habitantes, es necesario proteger. El paisaje urbano debe ser de interés colectivo, el paisaje urbano es todo aquello que nos rodea de modo tangible o intangible y, en cierta manera, es creado sin querer, de manera natural, por los habitantes del lugar.

La imagen no lo es todo, pero nos habla de quiénes somos y hacia dónde queremos ir. La imagen de una ciudad, por tanto, es fundamental en la búsqueda de la identidad que encamine nuestras aspiraciones de excelencia hacia un destino promisorio. Las calles y el paisaje, sus banquetas, el mobiliario o las obras públicas, deberían ir en sintonía con una imagen urbana armónica y reglamentada, otorgándole a la ciudad una imagen coherente y suficientemente homogénea.

Nadime Yaver, de la Defensoría del Espacio Público en Colombia, sugiere que el paisaje urbano, como espacio público, es donde convergen los espacios construidos y naturales, donde las personas se reconocen como ciudadanos. Cuando este paisaje comienza a alterarse, tras el impacto de nuestras actividades, pierde el equilibrio y se descompone. Uno de esos impactos es la publicidad que aparece en muros o bardas que luego no son suficientes y, después, se vende hasta el espacio aéreo para promocionar cualquier cosa… Cada ciudad se percibe a través de su paisaje urbano y un grave  problema que confrontan las ciudades hoy, en cierto sentido, es que se ha olvidado su esencia, hemos olvidado que  la razón de ser de las ciudades es su gente. Al respecto la Arq. Sara Madrueño nos dice, “El mensaje publicitario que acompaña a la vorágine del automóvil ha convertido a la persona en cliente, en vez de ciudadano. La combinación de ambos absorbe la concentración del ciudadano y el paisaje urbano queda minimizado, tapando la belleza tanto de la arquitectura como de otros elementos del paisaje.”

De lo anterior se desprende la reflexión acerca de cuan necesario resulta entonces reglamentar para equilibrar. El referente más cercano al respecto es la Ley de Publicidad Exterior, vigente desde 201 en la hoy Ciudad de México y a través de la cual, los empresarios del ramo han iniciado procesos de revisión, en conjunto con la autoridad, para erradicar el uso de estructuras publicitarias agresivas con el entorno urbano. Luego entonces, consideramos que sí, que tal vez es verdad que invertir en el paisaje puede propender a mejorar la prosperidad económica y el bienestar social. ¿Tendríamos que peguntarnos para qué queremos hacerlo? ¿Cuál es el objetivo? ¿Y con qué medios lo haremos?  La ciudad es el espacio público y este, según Jordi Borja, es el espacio del poder. La ciudad es el espacio público de uso colectivo, por lo tanto entre todos debemos resolverlo, con políticas públicas al respecto.

Algunas ciudades en Latinoamérica y Europa ya han puesto este tema sobre la mesa. Desde hace unos años, se estudian nuevas leyes que permitan ejercer y aplicar normativas sobre la calidad del paisaje urbano, limitando la  publicidad urbana en sus distintas manifestaciones tales como estructuras espectaculares colosales, pantallas de video gigantes, anuncios en los autobuses, pendones en los postes y mobiliario callejero en general.

Guadalajara, como área metropolitana y en lo particular como municipio, ha padecido la invasión publicitaria desmedida y descontrolada a diestra y siniestra en su territorio. Es decir, nuestra ciudad no ha escapado a esta vorágine publicitaria, desde una modesta avenida pasando por el mobiliario urbano y hasta los cruceros más importantes de la ciudad, sin la menor molestia por parte de las autoridades hacia las empresas anunciantes.

En noviembre del 2015, en un hecho histórico pero que no se ha culminado, los presidentes de seis municipios (Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tlajomulco, Tonalá, Juanacatlán y el Salto) del Área Metropolitana de Guadalajara, anunciaron la creación de nuevos reglamentos para controlar la instalación de publicidad exterior, como espectaculares, pantallas, vallas y anuncios de gran formato. La buena  intención metropolitana, no ha llegado más allá de la publicación de reglamentos de anuncios para los municipios de Guadalajara Zapopan y Tlaquepaque; cada uno de estos municipios metropolitanos tienen en sus territorios centenares de espectaculares que deberán de eliminarse si se respetaran dichos reglamentos. Sin embargo, no es una tarea fácil, se tienen muchos intereses en juego como lo vimos en Zapopan hace unas semanas. Se necesita trabajar en políticas públicas que de manera integral logren conservar y preservar la buena imagen de la ciudad.

JORGE FERNÁNDEZ ACOSTA, CARLOS ENRIQUE MARTÍNEZ, RODOLFO RAMOS OROZCO, SALVADOR DUEÑAS RODRÍGUEZ
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