La benemérita opina

La cultura del trabajo y del ahorro

En México no contamos con la cultura del trabajo y del ahorro, que son básicas para poder tener un país en paz, prosperidad y bienestar en todos los órdenes.

Es claro que sí hemos sido un país conquistado, sometido, explotado, es evidente que nadie quiere trabajar para que la riqueza del país se la lleven al extranjero, ya sea por gente que no es de aquí o lo que es peor, por quienes, siendo de aquí, se le llevan, lo cual es un país donde hay gente que se muere de hambre es una traición de lo más grave.

Si una persona es la dueña de la tierra y se le despoja y además se le obliga a trabajar dicha tierra robada para otro, la pregunta es en qué medida hará un buen trabajo; lo mismo en un negocio, si al legítimo propietario, se le priva de dicho negocio y se le convierte en obrero, lo más seguro es que no tenga productividad.

Cuando existe una empresa de un mexicano y las instituciones, en lugar de promoverlo, motivarlo, incentivarlo, le cobran impuestos de algo que no ha ganado, cómo cobrar impuestos de una riqueza que no existe y ahora, lo que es peor, que no se garantiza la paz, el orden para que los negocios fluyan, es inmoral.

De igual forma, en un negocio o empresa, si los obreros hacen el denominado robo hormiga, no colaboran en equipo, no son productivos, porque dicen “hacen como que me pagan, entonces, hago como que trabajo”; así, estamos ante una cultura de doble lenguaje, doble moral, nadie quiere hacer nada y todos quieren los mayores beneficios con el menor esfuerzo y nos encontramos en la ley del menor esfuerzo, todos quieren todo, piensan que se merecen todo, pero no hacen nada para merecerlo, se creen hechos a mano y lo que se les dé, les parece poco, somos mezquinos, soberbios y pobres.

En México muy pocos pagamos impuestos, pocos trabajan y muchos lucran con el sudor ajeno, somos casi 120 millones de personas, más de 80 millones en edades productivas, se considera, de manera indebida por el INEGI que más de 50 millones son la PEA, cuando la mayor parte viven en el desempleo o empleo informal, dado que ni siquiera veinte millones de personas se encuentran asegurados en algún sistema de seguridad social como el IMSS, ISSSTE o algún otro similar.

La Revolución Mexicana de 1910 incendió el país, porque había hambre y sed en todos los sentidos y más de justicia; había enormes explotaciones en el campo y en contra de los obreros, por ello, el Partido Liberal Mexicano, vinculado a la Organización Internacional del Trabajo, lanzó su proclama en 1906, que fue base del artículo 123 de nuestra Norma Rectora vigente y paradigma de los derechos de interés social en el planeta, la legislación de seguridad social y en materia labora en México fue la más avanzada del planeta, sólo que nunca se cumplió por los intereses capitalistas que han comprado a los gobiernos y han seguido sometiendo a la clase trabajadora que no cuenta con líderes que defiendan sus intereses.

Así, el artículo 123 de nuestra Norma Rectora o Constitución, desde 1912 a la fecha, se ha modificado en 23 ocasiones con 3 fe de erratas, la mayor parte de las reformas han ido eliminando derechos de los trabajadores y se han institucionalizado normas que van en contra de lo que se pretendía en la Revolución Mexicana y con la Constitución de 1917, como los intermediarios laborales y derecho de contratación y prestaciones que se violan hasta en los poderes judiciales, entonces, quién defenderá a los trabajadores.

Entonces, si no hay trabajo, no podrá haber ahorro, que es la base del desarrollo y bienestar de un país; si hay desempleo, miseria, hambre, pobreza, se facilita la corrupción, por lo que es menester incentivar el empleo y la cultura del ahorro.

Dentro de la clase trabajadora y en las diversas comunidades universitarias, se destaca y amplía la presencia femenina, cada vez son más mujeres que trabajan y estudian, las damas nos están poniendo el buen ejemplo en todos los órdenes, estudio, trabajo, deporte, artes, ahorro, honestidad, disciplina y en muchas cuestiones.

Por lo anterior, es menester fomentar la cultura del trabajo, del ahorro, de trabajar por nuestras personas, por la familia mexicana y planetaria y para seguir mejorando los niveles de bienestar de la población.

Lo anterior, es lo mejor para fomentar la solidaridad entre los mexicanos, la paz, el orden, debemos impulsar el desarrollo armónico e integral de nuestra niñez y nuestras mujeres, nos están demostrando que capacidad y talento lo tienen, debemos darles la oportunidad que muchos no han aprovechado.


José de Jesús Covarrubias Dueñas

jjcovarrubias61@yahoo.com.mx