La benemérita opina

Revolución del bienestar social

La Revolución de México, primer movimiento social del siglo XX y cuya Norma Rectora o Constitución plasmó los valores, principios e intereses más avanzados en el planeta para pueblo alguno, no los hemos concretado, como es que seamos autosuficientes en alimentación, salud, educación y empleo, por señalar los servicios básicos que debe prestar el Estado Mexicano a la población en aras del bienestar social y la justicia, quizá la máxima pretensión de la Revolución Mexicana de 1910.

En el artículo primero de la Norma Rectora se expresa que todos somos iguales, libres y por tanto; merecemos los mismos derechos a la alimentación, agua, salud, educación, empleo, vivienda, medio ambiente adecuado, por señalar algunos derechos básicos.

Además, en el artículo 27 de la propia Constitución de México, se señala que los recursos materiales que existen en nuestro país, son para la Nación, para que la gente se beneficie con la explotación de dichos recursos, sin contaminar al planeta y que con dichos ingresos, se pueda edificar un bienestar social, lo cual no ha acontecido; de manera principal, porque la riqueza que se genera, sale del país y porque tenemos gente muy rica, de la más rica en el planeta, pero que se requiere una mejor distribución de la riqueza.

Por ejemplo, qué bueno que tengamos los capitalistas más poderosos del planeta, pero qué mejor que ellos mismos inviertan en el país, que se generen fuentes de empleo y que con dichas producciones, podamos apoyar a la educación y la investigación para el desarrollo; necesitamos articular los tres sectores: público, privado y social, para la generación de conocimiento y para una mejor distribución del ingreso, como lo señalan los artículos 3, 25 y 26, que haya una planeación nacional, estatal y municipal en donde participe toda la sociedad civil y podamos resolver grandes, graves y trascendentes problemas, que al solucionar dichas necesidades sociales, sin lugar a dudas, se reduciría la criminalidad y abrimos el potencial para los grande talentos de la niñez y la juventud que en México es muchísima.

Una vez resueltos los problemas de alimentación, salud y agua; requerimos poner mayor énfasis en la educación del pueblo; no todos nuestros problemas son educativos, pero todos nuestros problemas se interrelacionan con los procesos de enseñanza-aprendizaje en todos los niveles.

Entonces, una vez resueltos los problemas de las necesidades básicas del pueblo, el ocio lo podemos dedicar a la enseñanza de la niñez y de la juventud, sólo así se realizarán los grandes proyectos de la Revolución Mexicana, uno de los ideales principales de Villa y de Zapata era que la niñez y la juventud, que todos, acudieran a la escuela a prepararse, entendieron muy bien que la base para mejorar las condiciones sociales del pueblo era y sigue siendo la educación.

Entonces, el primer reto es que todas las personas, a la más tierna edad, sea a los tres o seis años, ingresen a la preprimaria, primaria y los demás niveles de educación; dado que el primer paso, es cubrir toda la demanda y atender a todas las personas en todos los niveles y edades, incluyendo a los adultos que requieren ser educados.

De no ser así, la ignorancia seguirá siendo el campo propicio para que los medios que manipulan la educación de la raza, la radio, la televisión, el cine y en general, todo el ciberespacio, sigan manipulando las conciencias de la niñez y de la juventud, cada vez más desorientada y dirigida a los instintos, vicios y pecados capitales.

De esta manera, una vez cubierta la cobertura total de las personas dentro del ámbito educativo, entonces sí, podremos dedicarnos a la calidad de la educación; cómo queremos una educación de calidad si ni siquiera cubrimos la cobertura total, de la cantidad, sigue la calidad, son dos elementos muy interrelacionados, para que la competencia sea de mejor nivel y podamos crear círculos virtuosos.

Necesitamos el desarrollo armónico e integral de las personas en México, qué mejor que comenzar con la niñez y su educación en la ciencia, en el conocimiento, la historia, geografía, matemáticas, física, química, biología, el deporte, socializar, las artes y todos los elementos culturales que requiere una educación integral con valores, principios e intereses en el amor a sus padres, respeto a sus profesores, amigos, a su gentes y a su Patria, que se requiere ahora más que nunca una solidaridad, lealtad y compromiso de los jóvenes con ellos mismos y de ahí, con su país.

Hoy requerimos la aplicación de mente sano en cuerpo sano, debemos cuidar a la niñez desde su nacimiento o antes de; la formación de los adolescentes y jóvenes, que no son bien nutridos ni bien atendidos en el cerebro, se considera que el treinta por ciento del total de la población en México, padece algún trastorno o enfermedad mental, lo cual es muy grave, porque en muchas ocasiones, no se les detecte el mal y entonces, se agravan las situaciones, por falta de cultura, de dinero, o de ambas.

En conclusión, para que triunfe la Revolución Mexicana de 1910, sus ideales, por lo que han muerto millones de personas; para que se cumpla nuestra Norma Rectora o Constitución; para que nuestra convivencia social sea más sana, más culta; requerimos más y mejor educación.

Con una mejor educación podemos empezar la Revolución educativa, el verdadero motor de la transformación de la sociedad y del planeta y entonces, sí podemos en una revolución de las ideas; pero en un contexto humanista, que no olvidemos lo que son los medios y que el fin sigue siendo la persona humana, la formación de gente, lo único que puede salvar al planeta de la depredación que hemos hecho.

José de Jesús Covarrubias Dueñas