La benemérita opina

"Planetología"

La palabra planetología proviene de la idea de planeta, que en griego deriva de planetes = errantes, en movimiento constante, permanente, siempre en vaivenes; así lo predijeron los trascendentes griegos y fue esa la denominación que le dieron a estos cuerpos celestes, de los cuales, quienes eran los más sabios eran los portentosos mayas, cultura que desconocemos y que nutriría todavía más a la planetología.

Nuestro espacio vital, nave cósmica, hogar de la raza humana, cada vez más desmantelado de lo natural y de un espacio que debiera ser más armónico a las especies vivas y al cosmos; es menester que quienes habitamos este maravilloso planeta, nuestra Tonatzin o Pacha Mama = madre tierra, en el entendido de que el planeta contiene más agua que tierra, al igual que el cuerpo humano y muchas especies vivas, de aquí las sabias palabras de documentos religiosos antiguos que somos arcilla, que provenimos de los elementos como el agua, aire, la tierra y el fuego o que hemos vivido a través de ciclos vitales marcados por los elementos expresados.

El planeta no tiene dueño, si bien es cierto que algunas personas o grupos humanos han creído, en forma tautológica que nuestro espacio vital es susceptible de ser apropiado por alguien, no es así, los entes cósmicos son inalienables, imprescriptibles, indivisibles, son sagrados, no se deben tocar por las manos de nadie, porque entonces contaminaríamos algo que debe ser inmaculado; por ello, debemos dejar en claro que nadie, ninguna persona o grupo de seres, puedan o deban apropiarse del planeta, de la especie humana, de las especies vivas o de los cuerpos celestes.

Además de lo anterior, las culturas antiguas, ya habían dejado en claro dichas ideas, cuando estudiamos los libros antiguos, las palabras de los sabios, elegidos, mesías, grandes iniciados o seres humanos trascendentes como Krishna, Buda, Cristo, Pitágoras o Mahoma, así como las grandes obras de portentosas y sabias culturas como los Vedas, Biblia, Popol Vuh, Chilam Balam y demás obras que nos enseñaban, desde entonces, algo muy sencillo, profundo y armonioso que debemos hacer todos los seres humanos y planetarios: secundum natura vivere = vive con arreglo, en armonía a la naturaleza.

De aquí que los seres humanos no vivimos con arreglo, con armonía a la naturaleza, a los seres vivos, al planeta y al cosmos; hemos desarrollado la ciencia, la tecnología y la cultura en torno a nosotros, somos narcisistas; hemos creado un monstruo: la egolatría, la homomensura y por tanto, deberíamos estudiar la narcisología o la egología, jugamos al yo, yo, primero, yo; luego, yo y siempre yo.

Por lo anterior, nos hemos desviado de los fines, el dinero, la ciencia, la tecnología, la cultura, el derecho, las instituciones, el Estado y todo lo que hemos modificado, transformado, alterado o cambiado de la naturaleza, deben ser los medios, no los fines; el fin es la felicidad humana, pero en armonía a las demás especies vivas, al planeta y al cosmos, lo cual significa que debemos desarrollar, de manera armónica e integral al ser humano y a todas las personas, pero en armonía a los demás entes vivos, sin dañar a nadie, sin depredar sin pensar que el planeta, que las especies vivas y que podemos esclavizar a la raza humana, y lo que es peor, que podemos desaparecer a los seres humanos, privarlos de la vida, exterminar pueblos, razas, especies vivas y al propio planeta, me parece que estamos un poco dañados de la cabeza y debemos ser mesurados, pensar que somos limitados e todos los sentidos.

El tanto, la capacidad y las demás virtudes humanas, debemos fomentarlas, enriquecerlas, agrandarlas y que trasciendas, lo cual no implica ocasionar otro tipo de daños a otros seres vivos otras especies o entes que tienen su vida propia y que somos interdependientes, lo cual significa, vivir en armonía, en paz, en orden y ser humildes, porque la soberbia es maldita, es un ángel la humildad.

Esa es la introducción a la Planetología, una obra pensada para que reflexionemos en nuestra condición de polvo cósmico, planeta, pasajero, que requiere de agua, aire, comida y demás satisfactores para poder vivir y que depende del planeta; que la existencia nuestra es accesoria a la del gran ente, el planeta; por ello, no es de nadie, debemos de cuidarlo y protegerlo entre todos.

Dicha presentación de la obra Planetología, se hará en la Feria Internacional del Libro, ese gran espacio cultural, que se nos abre a la cultura del planeta y que debemos aprovechar la maravillosa oportunidad de tenerla en nuestra ciudad, gracias a la Benemérita Universidad de Guadalajara, a su comunidad, a los tapatíos, empresarios, sector público y sociedad en general, debemos ir, cultivarnos, ver, escuchar y aprehender ese maravilloso cultural mundial y cuyo invitado especial es la Gran Bretaña, en su edición número 29, en donde, entre miles de actividades, se hará un merecido homenaje a Don Fernando del Paso, gran servidor universitario, intelectual y escritor de talla universal, entre otras notables distinciones y premios.

La Feria Internacional del Libro, es algo que debemos hacer tradición en nuestra amada Perla Tapatía, que debe brillar por su cultura, que debemos pulir en aras de mayor humanismo, que es lo que ha caracterizado a nuestra noble y leal ciudad. Los esperamos a la presentación de la obra Planetología, en el espacio que ocupa la Librería Porrúa, el día 30 de noviembre de 2015, a las 17:00 horas o cinco de la tarde, será una obra que trascenderá las fronteras del país y servirá para enriquecer el acervo cultural y jurídico de nuestro país.

José de Jesús Covarrubias Dueñas