La benemérita opina

Matrimonio

El matrimonio es una institución política, económica, cultural, jurídica y social, que consiste en la unión de mujer y hombre, concertada mediante ciertas formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses. Otro elemento que se establece en el Diccionario de la Lengua Española para definir el matrimonio es el término de unión ritual.

La anterior legislación civil y familiar en México y en el planeta establecía la familia monogámica, que es la unión de un hombre con una mujer con los fines de ayuda mutua y procreación de la especie, a través de un contrato civil, familiar o de matrimonio, en el cual los cónyuges contraían derechos y obligaciones recíprocas y se creaban los lazos del parentesco.

Así, el matrimonio, se ha desnaturalizado en cuanto a su origen, dado que en algunas legislaciones ha sido aprobado que pudiese ser la unión de dos personas del mismo sexo.

Nosotros consideramos, mediante discusiones y argumentos sostenidos con juristas como Rafael Covarrubias Flores, Rafael Covarrubias Dueñas y muchos catedráticos de la Facultad de Derecho de la Benemérita Universidad de Guadalajara, así como integrantes del Poder Judicial Federal y local, que cada persona tiene la libertad de determinar sus preferencias sexuales y por tanto, juntarse, ayuntarse o convivir con la persona que desee.

Dicha libertad de convivir nos parece que no es lo mismo que el matrimonio, dado que dos personas del mismo sexo no pueden procrear y entonces, pensamos que no debe ser la figura jurídica del matrimonio, sino de un contrato de asociación, porque consideramos que existe tergiversación de la figura jurídica del matrimonio, dado que fue creada para fines específicos y es una institución que contiene una complejidad de significados sociales diversos a como se le quiere emplear.

El matrimonio se impuso por la cultura occidental, mediterránea, hebrea, castiza, católica; así, contrario a las culturas autóctonas del continente, que eran polígamos, se impuso la monogamia y es a través del matrimonio que se fundaban las familias, lo cual significa que muchos valores, principios e intereses se basaban en dichas
uniones.

Todavía nuestros pueblos originarios practican la poligamia, por ejemplo, los wixarrica, sus normas sociales les permiten tener hasta cinco mujeres, entonces, que se legalice la poligamia, dado que eso sería respetar sus derechos históricos.

Tal como lo señalaron los antiguos griegos, en especial, el genio de Estagira, en Política, la familia es la base de la sociedad como el individuo lo es de la familia; entonces, la familia es una microsociedad y se dan relaciones de toda índole, se forman los valores, los principios e intereses particulares y sociales de una comunidad y repercuten en todos los aspectos de la vida social.

La educación nace en la familia, los niños son los espejos de los padres; la influencia de los padres, tutores, curadores o de quienes forman o crían a los hijos, es determinante.

Por tanto, equiparar el matrimonio a una unión legal entre dos personas de un mismo sexo, nos parece incorrecto desde el punto de vista jurídico; consideramos que debe ser un contrato con sus derechos y obligaciones, pero diferenciado del matrimonio.

En el matrimonio existe la procreación, existen causas y consecuencias diversas como lo es la paternidad, los alimentos, la formación, los valores, la educación, las preferencias, se forman en la familia; de igual forma, se inculcan ideas.

A partir del matrimonio, se crea el parentesco, por consanguinidad, por afinidad y el civil. El parentesco por consanguinidad es de padres a hijos; por afinidad es el que contraen los parientes del cónyuge, la pregunta es si existe el parentesco por afinidad y cómo se ha venido reconociendo en nuestra sociedad.

Otro parentesco es por la vía civil, en el sentido de que un matrimonio pueda adoptar a una persona, lo cual nos parece que no debe aplicarse al caso de dos personas de un mismo sexo que adopten una niña o un niño. No nos parece adecuado para el desarrollo armónico e integral de un ser humano, tener una visión diferente. No es lo mismo criar una persona que no es de la misma sangre, que no los adopten, que los tengan, que los procreen.

Algunos argumentos de personas en torno a la adopción, es que existen niños sin padres y que es mejor que tengan una casa y todos los derechos que merece la niñez.

La sociedad es responsable de la obscuridad que produce, me parece que somos muy irresponsables, cómo nos atrevemos a decir que se adopten niños, cuando padres irresponsables los abandonaron, esos padres que tuvieron a sus hijos deben cuidarlos. En caso de que los padres no cumplan sus obligaciones se les debe sancionar; debemos luchar porque exista la paternidad responsable y una educación sexual adecuada.

Si por alguna causa justificada, los padres no pueden alimentar a sus hijos, entonces, debería entrar el Estado y sus instituciones.

Otro elemento que se debe vincular a este proceso educativo en lo sexual, matrimonial y familiar, son los medios que influyen en la opinión pública, ya que se ven divorcios, niños desatendidos, violencia, gente drogada, narcotraficantes, escoria y descomposición social, que debería ser eliminada de los contenidos de programas de televisión, radio, cine y todo el ciberespacio.

Sería recomendable que se pusiera a consulta popular o referéndum del pueblo de Jalisco y de México, la propuesta de que el matrimonio debe seguir siendo la misma institución tradicional y que para efectos de respetar el derecho de personas de un mismo sexo a su convivencia libre, se cree otra institución jurídica diferente, ya que estamos hablando de situaciones y fines distintos.

En mérito de lo anterior, las siguientes propuestas.

1.- Crear el contrato de sociedad de convivencia para que todas las personas puedan convivir con la persona de su preferencia, pudiendo establecer sus derechos y obligaciones recíprocos.

2.- Establecer el delito para los padres de familia que abandonen o no den alimentos a sus hijos. Fortalecer la paternidad responsable.

3.- Que se eduque a todas las personas, conforme a lo dispuesto por el artículo 3 de la Constitución y se desarrolle la educación sexual.

4.- Crear, acrecentar y fortalecer las escuelas para padres de familia.

 

José de Jesús Covarrubias Dueñas