La benemérita opina

Libre ejercicio profesional

La profesión es del que profesa, quien ejerce una ciencia, arte, oficio o acciones en torno a una especialización u orientación del conocimiento o que se requieren de habilidades, competencias y destrezas en torno a la realización de un modus vivendi, trabajo, empleo o actividad laboral, según sea la aplicación en la disciplina, se puede obtener una especialización, profesionalismo o ser reconocido en dicho ejercicio o desarrollo del trabajo.

Las profesiones liberales evolucionaron a partir de los gremios y las guildas en la Edad Media, se agruparon los trabajadores en oficios, influyó la masonería=albañil, los grandes constructores en el planeta, que sigue las enseñanzas del gran arquitecto, donde el conocimiento debe ser utilizado en el perfeccionamiento de la persona.

En el Congreso Constituyente de México, 1856 a 1857, se discutió el 21 y 22 de julio y el 20 de noviembre, lo relativo a la libertad de profesión, industria o trabajo, así como sus restricciones, las cuales fueron objetadas. Por tanto, la redacción del artículo 4 de la Constitución de la República Mexicana del 5 de febrero de 1857, quedó redactado en el sentido de que todo hombre es libre para abrazar la profesión, industria o trabajo que le acomode, siendo útil y honesto, para aprovecharse de sus productos y en el artículo quinto, se expresó que nadie podía ser obligado a prestar trabajos personales sin la justa retribución y consentimiento. Estos artículos se reformaron durante 1873 y 1878, el cuarto en una ocasión y el quinto en dos momentos.

En el Congreso Constituyente de 1916 a 1917, de nueva cuenta, se discutieron estos dos artículos, el cuarto no fue aprobado por unanimidad y el quinto sí y podemos afirmar que el libre ejercicio profesional sigue en discusión. El artículo cuarto constitucional ha tenido 13 reformas y una fe de erratas; en cuanto al artículo quinto de la Norma Rectora, cuenta con cuatro reformas, en 1942, 1974, 1990 y 1992. Como es sabido, en la actualidad los contenidos que eran del artículo cuarto, se plasmaron en el actual artículo quinto de la Norma Rectora o Constitución, la cual establece que a ninguna persona podrá impedirse el libre ejercicio de su profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siempre y cuando sea lícito.

En el mismo sentido, el artículo noveno, de la Norma Rectora o Constitución, expresa que no se deberá coartar el derecho de asociarse o reunirse de manera pacífica con cualquier objeto lícito.

Con dichas bases constitucionales, tenemos que toda persona puede ejercer, de manera libre su profesión o modus vivendi, vivir en forma honesta, lícita de su trabajo y que nadie está obligado a pertenecer, sin su voluntad o libre consentimiento a asociación o sociedad alguna, aquí existe una problemática compleja.

Se está discutiendo en el Congreso Federal, una ley de profesiones, en la cual, se está planteando la colegiación obligatoria de los profesionistas, lo cual, como se aprecia, tiene ventajas y desventajas, se quiere hacer obligatoria la colegiación para que los profesionistas se capaciten, se actualice de manera permanente y que su ejercicio profesional lo realcen con normas éticas, honestidad, profesionalismo y especialización.

De igual forma, los colegios de profesionistas, se quieren arrogar las facultades de capacitar, evaluar y certificar a los profesionistas, lo cual sería tan absurdo como de dar una patente de corso a determinados profesionistas, como si fuesen los iluminados, elegidos o los únicos con dicha capacidad, lo cual va ligado al modelo de los EUA en el contexto del Tratado del Libre Comercio que suscribimos con Canadá y los propios EUA.

Nosotros pensamos que los profesionistas sí deben actualizarse de manera permanente, que deben ser evaluados y recertificados de manera constante; que deben ser personas que se conduzcan con normas éticas, que den un servicio profesional, especializado, de calidad y todo el ejercicio profesional sea supervisado, pero no sólo por los colegios, sino que participen las Universidades, los colegios de profesionistas, los sectores público (SEP), privado o cámaras de comercio, industria y sector empresarial, que son los empleadores y el sector social, de manera especial.

En el propio artículo 28 de nuestra Norma Rectora o Constitución, se establece que en nuestro país no deben existir monopolios, prácticas monopólicas, estancos, medidas de protección a la industria o exenciones de impuesto; por tanto, se pueden dar permisos o concesiones temporales a ciertos inventores, profesionistas o personas para que realicen su forma de vida conforme a derecho; pero los monopolios están prohibidos, así como la obligación a cualquier persona de pertenecer a un sindicato, colegio o agrupación determinada, la Norma Rectora o Constitución es clara y categórica, somos libres.

En conclusión, en el libre ejercicio profesional, no se puede obligar a una colegiación dentro de una asociación manejada por algunos cuantos; es un proceso tan relevante que debe abrirse y transparentarse a toda la sociedad, es un asunto de orden público, de interés general y cuyos fines apuntan hacia el bienestar colectivo; por tanto, todos los sectores deben involucrarse en dichos procesos, en especial, la Universidad Pública que por su propia naturaleza se ha creado para la docencia, investigación y extensión y difusión de la cultura y lo que es más sobresaliente, la formación de profesionistas y de los respectivos estudios de postgrado, por ello, las universidades, en especial, la Universidad Pública, debe participar en los procesos de la realización de los cursos de actualización o capacitación profesional, en la realización de los exámenes y en las certificaciones respectivas, es una tarea en la que nos debemos involucrar todos y que debe ser en beneficio de la sociedad, por ello, no debe quedar en manos de algunas personas, sería un gran error histórico, la educación, la cultura, la ciencia y la tecnología son patrimonios de todos, son una maravillosa herencia de la humanidad, grandiosa, trascendente, que ha costado mucho a las generaciones del género humano, por ello, su preservación es de interés colectivo, social, nacional y planetario.

JoséDe Jesús Covarrubias Dueñas

 

José De Jesús Covarrubias Dueñas