La benemérita opina

Innovación y universidad

Innovar significa mudar, alterar o cambiar algo con nuevos procedimientos, contenidos o modificaciones con la intención de mejorar o perfeccionar el concepto, objeto, idea, categoría, invento u objeto o ente sujeto a la innovación que se trate en un tiempo y espacio específicos.

La Universidad, cuya palabra debiera ser pluriversidad, ha sido el espacio donde se reflexiona, critica, piensa, inventa, descubre y en los procesos científicos permanentes o en la dialéctica en espiral del conocimiento y la creación cultural del ser humano, que no termina, son por esencia, vocación y finalidad, los centros de donde las innovaciones, cambios y transformaciones deben de comenzar.

Cuando los griegos fundan su escuela filosófica en Jonia, Asia Menor, hacia el Siglo VII, antes de Cristo, su metodología se fundó en el agnosticismo, es el comienzo de tratar de explicar la realidad a través de los sentidos, de la inteligencia, del razonamiento del método científico, como lo señaló Aristóteles: la verdad es la adecuación entre la realidad y la inteligencia (veritas est adequatio rei et intellectus y nos enseñaron, además, muchísimas cosas, como soy amigo de Platón, pero soy más amigo de la verdad.

Con dichas bases, se comenzaron a crear los centros del saber y del desarrollo de la inteligencia, los cuales durante la Edad Media, se opacaron porque los dogmas religiosos se impusieron al desarrollo científico, a descubrir, a inventar y a innovar; por ello, algunos países quedaron retrasados hasta el día de hoy, como es el caso de México, cuna de una de las civilizaciones más portentosas, desarrolladas, talentosas y trascendentales en la ciencia y cultura del planeta, los mayas, herencia que no hemos sabido estudiar y conocer para hacer la mejor innovación en astronomía, medicina, matemáticas, alimentos e hidráulica, por señalar algunas áreas en que hemos desaprovechado tanta sabiduría.

Así, en el renacimiento "renace" el conocimiento científico y os genios florentinos (precedidos por Dante y Petrarca), de Firenze, en el cuatrocientos o quatrocento, vuelven a rescatar los conocimientos agnósticos o laicos y los genios como: Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel Buonarroti, Nicolás Maquiavelo, Sandro di Mariano Filipepi, conocido como Botticelli; Américo Vespucio, Donato di Nicoló di Betto Bardi, conocido como Donatello; Rafael Sanzio o Urbino; Ghiberti, Ghirlandaio, Lippi, Piero di Cosimo, Sangallo, Sansovino, Torrigiani, Verrocchio y demás talentos, en gran medida, auspiciados por el gran Lorenzo de Medici; alumbran la cultura occidental o meditérranea y de ahí a otros cerebros y se reactivan las universidades en torno a dichas metodologías científicas, dejando la escolástica, de ahí Hobbes, Locke, Descartes y siglos después, el enciclopedismo, la ilustración o el Siglo de las luces, con otra pléyade de portentos intelectuales.

Sin lugar a dudas, las universidades fueron los centros del pensar, del razonamiento, de la crítica, los espacios de discusión abierta, de inteligencias que abren nuevos saberes, formas de pensar, de ser y de ahí a la transformación en el planeta, que en este momento, debemos de revisar el modelo de la globalización que no ha sido el mejor para todos.

La universidad mexicana, se fundó con las bases de la escolástica, todavía algunos catedráticos, piensan en: el maestro lo ha dicho = ** magister dixit y lo que es peor, políticos, empresarios y dirigentes en todos los órdenes; piensan como hace siglos decían en Inglaterra: El Rey no se equivoca = The King do not can wrong; es decir, el jefe no se equivoca y si se equivoca, vuelve a mandar; por eso no progresamos y debemos innovar, entonces, debemos comenzar por leer, pensar, ver nuestro entorno, nuestra historia, de dónde venimos, hacia dónde vamos y reflexionar para innovar, cambiar, mejorar o perfeccionar lo que se nos ha legado, qué planeta, qué instituciones, normas y universidades les vamos a dejar a los que vienen; destruimos o construimos, somos huracanes categoría 5 o podemos desarrollar nuestro talento creativo, que lo tenemos, como Sor Juana Inés de la Cruz, Francisco Javier Gamboa, Prisciliano Sánchez, Mariano Otero, Melchor Ocampo, Ignacio Ramírez, Juan Díaz Covarrubias, Justo Sierra, Vasconcelos, José Clemente Orozco, Torres Bodet, Guillermo González Camarena, Jorge Matute y Remus, Heberto Castillo y muchos talentos más que hemos tenido, y que ahora existe la niñez y juventud mexicana, con alto nivel de inteligencia a la cual, les debemos dar las condiciones para innovar, que es alimentación, salud, ocio, también las condiciones de paz, tranquilidad y los medios científicos, tecnológico, culturales y gente positiva, apagar la televisión, el facebook, el whatsapp y todas esas chatarras culturales o ciberchatarra que quitan el tiempo para el desarrollo de la inteligencia.

Así, nuestras universidades, deben ser competitivas, dejar la escolástica y la politización de la academia, para dar paso a la ciencia, la tecnología y la innovación de la cultura; la Benemérita Universidad de Guadalajara, es la institución que más recursos humanos y materiales le dedica a la investigación y a la publicación, pero la pertinencia es otra cosa y más la productividad.

En la actualidad, muchas empresas transnacionales compran los cerebros de México y los centros innovadores del planeta, en muchos casos, son los holdings o las empresas planetarias. Es necesario que la Universidad vuelva a la vanguardia del conocimiento. En esa línea trabaja el maestro Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla en que la Benemérita Universidad de Guadalajara sea una institución innovadora como lo establece en su plan de desarrollo institucional.

Que junto al sector público, privado y social, hagamos un gran equipo en beneficio de Guadalajara, Jalisco, México y el planeta, las necesidades, los problemas son comunes y los beneficios del pensar y el trabajar, deben ser para todos.

José de Jesús Covarrubias Dueñas