La benemérita opina

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En este mes, se reanudan los trabajos educativos en el país, bienvenidos a todos. Educar es el factor más importante para el desarrollo armónico e integral de los seres humanos, la educación es tarea de todos porque es la base del desarrollo.

La educación es un proceso de humanización, donde se pretende formar a una persona con valores, principios e intereses, conforme a la comunidad a la que pertenece.

La educación es un proceso de enseñanza en constante cambio, es una dialéctica permanente en la que la persona cambia su conducta por la conciencia que adquiere a partir del conocimiento, la cultura abre la mente y la proyecta hacia el cosmos, es la forma más fácil, poderosa, portentosa y sólida en que el ser humano puede volar, es el sueño en vida permanente.

La educación se ha transformado en las últimos años por medio de las tecnologías de la información y de la comunicación; si bien es cierto, las artes, el cine, la televisión, la radio, el iPad y demás instrumentos del ciberespacio, son útiles para transmitir valores, conocimientos, principios y cultura, lo cierto es que existe una cultura y se han venido creando manifestaciones de anticultura y antivalores.

En la educación se forman valores, principios e intereses, pero existen otras formas de crear cultura en sentido contrario; si en el educando queremos formar personas virtuosas y que sean profesionales, también existen manifestaciones contrarias, que las personas estén desvirtuadas, que sean ignorantes, y que no se hagan las cosas en tiempo y forma, lo cual es muy grave y lo vemos en la televisión, en el cine y en muchos medios que influyen en la opinión pública, distorsionan la realidad y crean anomias sociales o gente con antivalores que se desfasan o realizan acciones contrarias a la hermandad, solidaridad, fraternidad y demás principios que debemos aplicar. En conclusión, hay que ver la tv, pero sin encenderla, apagada, sin consumir energía eléctrica para evitar que dañe nuestros ojos y nuestro cerebro.

La educación también es un proceso que trata de formar personas que sean actores o agentes de cambio, que seamos más respetuosos y desarrollemos de manera armónica e integral nuestra facultades, nuestro cuerpo como seres humanos, mente sana en cuerpo sano.

La educación es un proceso de disciplina, de esfuerzo, el genio es 99 por ciento de transpiración y 1 por ciento de inspiración; las cosas no se dan por la nada. Los grandes descubrimientos y las grandes aportaciones de los genios y talentos de los cerebros de todos los tiempos, han creado, han realizado, han hecho, nos han legado su tiempo, su trabajo, su metodología, sus inventos y mejoras y su gran esfuerzo, porque un genio es un meteorito destinado a incendiarse para iluminar su siglo.

La educación es un proceso de pensar y trabajar, pensar para observar, reflexionar, construir hipótesis, escenarios, experimentar, practicar, ejercicios de ensayo, aciertos, errores y evaluaciones para comprobar causas y consecuencias de los hechos o fenómenos, para formular leyes, teorías, sistemas o paradigmas científicos; así, tenemos las bases para trabajar, para transformar, que se manifieste después del hombre preocupado, el hombre trabajador, el que aplica la ciencia y la tecnología con paciencia, homo ludens, homo iudex et homo faber = del hombre que juega, al de las ideas, el preocupado y el que se ocupa en trabajar, en la transformación hacia la perfección.

La educación es un proceso de hábito, todos los días hay algo nuevo que aprender, nos enseñaban nuestros padres: hijos, el tiempo perdido, los santos lo lloran; así, debemos ser buenos estudiantes, para ser buenos trabajadores, buenos gobernantes, buenos comerciantes, buenos empresarios, buenos deportistas, buenos artistas, buenas personas, buenos padres, buenos hijos, buenos nietos y buenos mexicanos y habitantes del planeta, al que debemos agradecerle la oportunidad de este breve espacio en el que estamos, aquí y ahora, después, quién sabe, somos un instante en la vida, divino tesoro que se va para nunca más volver.

México, de 122 millones de personas, cerca de 35.7 millones tienen relación con la educación escolarizada en todos sus niveles: 25.9 millones de estudiantes integran la educación básica, 4.6 millones forman la educación media superior y 3.4 millones conforman la educación superior.

Los niños mueven al mundo, el planeta gira en torno a ellos, así, debemos sembrar en la niñez y en la juventud, las mejores semillas, guardar en su corazón amor y los mejores sentimientos; preservar en su cerebro los acervos más maravillosos que tenemos para que los proyecten hacia las nuevas generaciones; alimentar su cuerpo con los mejores nutrientes de la Pacha Mama = Madre Tierra, que debería ser, también la Atl Mama o Mamá Agua, por los contenidos en el planeta.

En conclusión, para resolver qué país queremos, que tipo de gente deseamos, cómo queremos ver crecer a nuestros hijos; entonces, dediquémosles nuestro tiempo, nuestro amor, compartamos lo que sabemos, escuchémoslos, atendámoslos, convivamos con ellos, nos es cosa de la cantidad de tiempo que les dediquemos sino de la calidad de ese tiempo, con amor, con buenas intenciones, para formar seres humanos mejores que nosotros. Padres de familia, profesores, autoridades, comunidad, hagamos mejores seres humanos, es tarea de todos, vámonos a la escuela. Bienvenidos todos, bienvenidos los universitarios de la Benemérita Universidad de Guadalajara, invitamos todos a construir un mejor país y un mejor planeta.

 

José de Jesús Covarrubias Dueñas