La benemérita opina

Impunidad

La palabra impunidad, proviene del latín impunitasatis, que significa, cualidad de impune y esta palabra, a su vez, de impunis, que queda sin castigo; así, la idea de impunidad es que una persona realiza –sin castigo- un acto o conducta contraria a la norma, al derecho, a una regla, o lleva a cabo manifestaciones que violentan los valores, principios o intereses de una agrupación humana asentada en un tiempo y espacio, que no siempre es sociedad, porque la calidad de socios implica derechos y obligaciones recíprocas y en un conglomerado donde unos cuantos cumplen sus obligaciones y la mayoría son desobligados e impunes, valdría la pena pensar si en el anarquismo o la falta de cumplimiento de las normas por la mayor parte de una agrupación humana es sociedad, si pensamos que no es sociedad, menos comunidad.

La ley es una convención, una norma es un objeto cultural, un pacto para preservar lo que las personas consideran trascendente, o contratos sociales en los que se realizan acuerdos en forma dinámica, interminable, permanente.

Así, las personas pactan o contratan la ley, donde la Norma Rectora o Suprema es la Constitución, entonces, la norma es la voluntad de todos, la representación de la voluntad general, el acuerdo que todos o la mayoría firmaron, como lo fue la Revolución Mexicana de 1910 y cuyos ideales se plasmaron en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) de 1917, tales como la educación para todos, ideal que no hemos cumplido, pero el pacto, el acuerdo, la convención, la ley o Norma Suprema, dicta que todo ser humano en México debe recibir educación gratuita, lo cual es un legado de nuestra Revolución a la raza, ideal que es patrimonio de la humanidad.

Entonces, el pacto social en México es que los padres de familia, el Estado y la sociedad en general, deben garantizar el derecho humano, personal, para todos, de recibir educación gratuita, si no lo cumplimos, es que somos, como cuerpo social, como contratantes, incapaces, por lo tanto, en determinada medida, somos corresponsables de que no estamos cumpliendo con un mandato de todos, por lo que, en determinada medida, somos irresponsables y violentamos el pacto social, por acción u omisión.

De lo anterior, debemos comprender que las normas son acuerdos que tomamos todos en lo personal o a través de los representantes que elegimos y emiten las leyes para el pueblo; por tanto, las normas y las leyes son expresiones de la voluntad de la gente y en las normas se tratan de preservar los valores, principios e intereses sociales como la vida, la propiedad, la integridad física, el patrimonio del pueblo, la ciudad, el orden, la paz y la seguridad, entre los aspectos más importantes para que podamos vivir en armonía.

Por lo anterior, a una persona, desde la infancia, se le debe educar, enseñar, mostrar con el ejemplo, el respeto a los demás, que no debe hacer bullying de las demás personas, de los compañeros de la escuela, del trabajo, de la gente en la calle y en todo momento de convivencia, debemos de respetarnos.

En muchos casos, cada vez más, notamos que los niños están solos, no se les educa, se “les entretiene” con la televisión, con juegos electrónicos diversos y en dichos aparatos, no hay respeto, no existe una interrelación humana, es un entretenimiento solitario, ausente, material, inhumano y en muchas ocasiones, perverso, mercantilista, con fines de despertar los instintos y nos conduce a una sociedad autista, aislada, individualizada, donde no importan los demás y hago lo que me viene en gana, los demás no importan.

También muchas personas son educadas en la impunidad, un niño hace lo que quiere y para regañarlo están sus padres, que nunca los conducen a las conductas correctas, de respeto a los demás; así, los angelitos se van transformando en demonios a través de acciones que quedan impunes, entonces, estamos solapando, consintiendo, afirmando, fomentando y propiciando conductas incorrectas y por tanto, sembrando la impunidad, que después se convierte en crimen sin castigo.

Así, los niños y jóvenes se desarrollan pensando en que existen normas o leyes, pero que primero es lo que ellos quieren o realicen, sin importar derechos de otras personas, de la sociedad o del Estado; entonces, esas mentes se van distorsionando y se vuelven seres anómicos, sin normas, personas que no tienen conciencia de que nos debemos respetar, porque su palabra es la ley y cuando tienen poder, entonces el problema nos afecta a todos y de pronto vivimos en la anarquía, cada quién hace lo que le convenga.

En conclusión, la impunidad es vivir sin respetarnos, es ser anárquicos, vivir sin orden, sin paz, donde la corrupción, la trampa, el robo, el despilfarro, el empobrecer al pueblo, dejarlo en la miseria para que la broma y el cinismo sean las respuestas, son el círculo vicioso imperante, el cual debemos modificar por un círculo virtuoso en el cual todos vivamos en armonía, con educación, trabajo, respeto y donde podamos estar en paz con nosotros mismos, con nuestra familia, vecinos y amigos y convivir con alegría y felicidad.

 

José de Jesús Covarrubias Dueñas