Moreleando

Entendiendo la ciudad

Pensar sobre la ciudad nos hace reflexionar y analizar, quienes somos y cuál es nuestro papel dentro de ella, pero honestamente, ¿Cómo queremos que sea Torreón?. 

Las ciudades y su arquitectura constituyen la memoria construída de una sociedad. En las calles se van acumulando los estratos del pasado, creando la obra colectiva más tangible para expresar la historia y las transformaciones de la ciudad. La arquitectura y los espacios urbanos son también el escenario del presente, que utilizamos para desarrollar nuestra vida y el espacio futuro que queremos crear, para disfrutarlo nosotros y dejarlo a las próximas generaciones. Un Torreón que intente ser solo una expresión del pasado dejará de ser una realidad urbana viva y se convertirá en un museo o en un parque temático, el cual acabará en ruinas o será después un “símbolo” Lagunero.

En los últimos años Torreón ha sido un espacio ambivalente, homogeneo y me atrevo a decir que hasta cierto punto un espacio sin identidad, que puede  llegar a convertise en el peor de los infiernos o la mejor forma de libertad, siempre  y cuando esta libertad sea administrada de la mejor manera posible. Por eso trato de responder esa pregunta llegando a una conclusión, hoy en día vivimos en una ciudad en la que convergen, industria, servicios, flujos de comunicación, vivienda, espacio público, comercio, entre muchas otras cosas más. Todo esto englobado en múltiples temas de movilidad y formas diversas que me llevan a definir la ciudad como un proceso de procesos. Este proceso del cual todos somos parte y vamos evolucionando junto con la ciudad.

En la gran mayoría de las veces las personas tratamos de adecuarnos al espacio en el que estamos, con el fin de poder sentirnos cómodos y seguros, justamente eso mismo pasa con la ciudad, tratamos de adaptarnos a ella, cuando en realidad la pregunta es: ¿Nos tenemos que adaptar a ella o ella a nosotros? de ser así, ¿Qué tanto estamos dispuestos a ceder? a tal grado que Torreón se encuentra inmersa en un punto de inflexión donde uno de los problemas principales es la falta de comunicación entre las partes que componen a la sociedad, el gobierno y los ciudadanos. Aquí el ejercicio sería pensar cómo podríamos enriquecer el lugar donde vivimos, un lugar en el que la interacción social sea lo más importante, la infraestructura que nos hace falta para crecer como comunidad, basándonos en nuestras necesidades y actividades. Estamos dispuestos a dejar que quiten y pongan elementos por la ciudad, sin ser tomadas en cuenta las decisiones de nosotros como sociedad. 


karin@faramalla.com