Apuntes Financieros

¿Dónde están los unicornios mexicanos?

Con más de 50, Estados Unidos es por mucho el país que más tiene. China cuenta con cerca de 10. India, Alemania, Gran Bretaña y Corea del Sur tienen por lo menos dos. También existen en Suecia, Holanda, Israel y Singapur. En total, el número de unicornios en el mundo rebasa los 70. ¿Y en México? Siguen siendo un simple mito.

El término “unicornio” se aplica para las empresas privadas de reciente formación, por lo general de tecnología, que han alcanzado una valuación de por lo menos mil millones de dólares. El supuesto en un inicio era que dichas empresas iban a ser difíciles de encontrar, por no decir imposible: de ahí lo de unicornios. Pero con el tiempo esta hipótesis resultó equivocada.

Dentro de los unicornios estadunidenses sobresalen Uber, Airbnb y Snapchat, con valuaciones que rebasan, respectivamente, los 40 mil, 20 mil y 15 mil millones de dólares. En China está Xiaomi (un fabricante de smartphones), con una valuación superior a 40 mil millones de dólares, y en Suecia Spotify, con un valor de 2 mil millones de dólares. Ninguna de esas compañías ha cumplido los 10 años de vida. Para poner estas cifras en contexto, Cemex, una empresa emblemática de México, con más de 100 años de historia, tiene un valor de mercado inferior a 13 mil millones de dólares.

Lo que impulsa el surgimiento de tantos unicornios es la creciente ubicuidad de los smartphones y la revolución tecnológica que han desencadenado. Gran parte de estas empresas ni siquiera existiría de no ser por las computadoras móviles conectadas a internet que la mitad de la población en el mundo hoy posee. Es gracias al iPhone, Samsung Galaxy y otros smartphones que Uber ha desquiciado la industria de taxis y que Airbnb y Spotify han hecho lo propio con la industria hotelera y de la música, respectivamente.

¿Qué pasa en nuestro país? Estoy consciente de que es muy difícil producir unicornios: no cualquiera pude empezar una empresa y llevarla a una valuación de mil millones de dólares antes de que se vuelva pública. Sin embargo, me conformaría con tener miniunicornios o microunicornios. El problema es que en México es rara la creación de empresas innovadoras que logran alcanzar una valuación relevante. Hay casos prometedores —Sr. Pago es uno que me viene a la mente—, pero son contados.

Habrá que ver cuántos de esos unicornios acaban justificando su valuación. Estoy seguro de que varios se quedarán en el camino o incluso quebrarán. El punto es que mientras que en otros países se nota el dinamismo emprendedor, en el nuestros deja mucho que desear.

juliose28@hotmail.com