Apuntes Financieros

La rebelión de los desposeídos

¿Por qué ganó Trump? Varios analistas atribuyen su victoria a sentimientos racistas y proteccionistas del electorado estadunidense. Estoy seguro que esta explicación se puede aplicar en ciertos casos. Pero me parece simplista y peligroso pensar que justifica por completo el fenómeno Trump. Fuerzas económicas estructurales que no se limitan a Estados Unidos están de por medio. De no reconocerlas y afrontarlas, México corre el peligro de ser absorbido por la misma ola populista.

La globalización y la tecnología han generado una enorme riqueza en el mundo. Sin embargo, los beneficios no han permeado a toda la población. Muchas personas han quedado rezagadas y ahora están canalizando su frustración en las urnas. El brexit fue una manifestación de este descontento, al igual que el triunfo de Trump. Y no es imposible que la tendencia continúe en países como Francia y que eventualmente alcance a México.

En el caso de EU, millones de trabajadores de manufactura han sido golpeados por la salida de empleos a otros países, principalmente a México y China. La creciente relevancia de la tecnología en la nueva era de la economía de la información, en lugar de ayudar, ha afectado a este segmento de la población. De hecho, el salario real para la mayoría de los trabajadores estadunidenses no ha aumentado en décadas. Su frustración económica fue la que llevó a Trump a la Casa Blanca.

Guy Ryder, director general de la agencia laboral de las Naciones Unidas, acuñó un término que describe perfectamente el fenómeno que estamos viendo en el brexit y la elección de EU: “la rebelión de los desposeídos”. Son los trabajadores que no han sentido el beneficio de la globalización y la tecnología quienes encabezan la rebelión.

En México no estamos inmunes. Aunque algunas cifras laborales apuntan en el sentido correcto, es posible percibir problemas que pueden causar malestar. Sí, la tasa de desempleo se ubica en mínimos históricos. Pero la calidad de muchos trabajos es baja. Seis de cada 10 mexicanos trabajan en la informalidad, lo que limita su acceso a prestaciones sociales. Lo más preocupante es que en la última década el ingreso laboral real se ha deteriorado en un alarmante 25 por ciento.

La respuesta de Trump a la rebelión de los desposeídos es, por supuesto, la equivocada. Construir un muro, cerrar fronteras y proteger la industria de importaciones de ninguna manera va a resolver el problema. Pero la solución no se ve fácil. La tendencia económica mundial no es favorable al trabajo tradicional y la estabilidad laboral. La nueva realidad requiere de nuevas ideas.

juliose28@hotmail.com