Apuntes Financieros

Las peligrosas promesas sobre la reforma energética

Por donde la queramos ver, el gobierno se puso en una posición muy complicada al prometer beneficios inmediatos de la reforma energética. No será fácil, ni barato, cumplir.

Dos mil trece fue un año en el que el gobierno hizo varias promesas sobre el impacto de la reforma energética recién aprobada. Cumplirlas en 2014 no será fácil ni barato.

En su afán de venderle a la población una reforma tan controvertida como la energética, el gobierno lanzó una campaña publicitaria donde da por hecho los beneficios. En anuncios de planas completas en periódicos, por ejemplo, sostiene que: “Gracias a esta reforma las familias mexicanas pagaremos menos por la luz”. En la página oficial se habla de más y mejores empleos, así como de gas y alimentos más baratos. Este tipo de afirmaciones, por supuesto, generan expectativas de que la reforma energética tendrá un impacto profundo e inmediato.

De que el impacto será profundo no hay duda. El problema es que el gobierno, al crear tan altas expectativas sobre la magnitud y, en particular, sobre la rapidez de los beneficios que aportará la reforma, se está poniendo en una esquina: o cumple o la decepción pública será enorme.

Simplemente no hay forma de que el impacto de la reforma energética se sienta en el corto plazo. Ni siquiera están claras las reglas del juego (las leyes secundarias) para atraer inversionistas. Para que entre dinero nuevo al sector falta mucho tiempo, y años para que se generen resultados. ¿Cómo le va a hacer el gobierno para que la población sienta beneficios en el corto plazo?

Tomemos el caso de la electricidad. La energía eléctrica en México es muy cara, por lo que es cierto que existe la oportunidad de reducir los precios de manera sostenible con la reforma. Pero hacerlo este año es imposible. La infraestructura que vendrá con la nueva inversión no estará lista. Para cumplir con su promesa de reducir el precio de la luz, el gobierno tendrá que asumir el costo. Esto significa ampliar el fuerte subsidio que ya recibe la energía eléctrica en nuestro país. Estamos hablando de miles de millones de pesos adicionales.

Un problema mayor para el gobierno sería que la población asuma que la reforma energética también reducirá el precio de la gasolina. La presión pública para hacerlo será fuerte. Si va a bajar la electricidad, ¿por qué no la gasolina? A diferencia de la electricidad, la gasolina en México es muy barata en relación con otros países. Reducir más los precios para demostrar que la reforma vale la pena sería un grave y costoso error.

Por donde la queramos ver, el gobierno se puso en una posición muy complicada al prometer beneficios inmediatos de la reforma energética. No será fácil, ni barato, cumplir.

juliose28@hotmail.com