Apuntes Financieros

¿Será 2014 un parteaguas para México?

Se acaba 2014, un año sin duda relevante en la historia de nuestro país. El tiempo dirá si, como muchos quisiéramos, será visto como un parteaguas económico y político o si representará un año más de oportunidades desperdiciadas.

Dos mil catorce trajo eventos trascendentales tanto en el ámbito económico como en el político. Dentro de los primeros están, por supuesto, las numerosas reformas estructurales que impulsó el Presidente, entre las que destacan la de competencia económica, la educativa y la energética.

Como todos sabemos, varios sectores en México están dominados por uno o dos jugadores preponderantes. La reforma para fomentar la competencia económica busca, como su nombre lo indica, incorporar más competidores para beneficio de los consumidores. Como también es de todos conocido, la calidad de la educación no es buena. Mejorarla es quizá el mayor reto del gobierno ante la economía del conocimiento que rige al mundo. La reforma educativa puede ayudar a preparar mejor a nuestros hijos para enfrentar los desafíos profesionales que les esperan.

La energética fue la madre de todas las reformas. Abrir este sector al capital privado, algo que parecía imposible por tantos años, generará competencia y aportará decenas de miles de millones de dólares de inversión. Pemex tendrá más flexibilidad. Se podrán explotar más yacimientos.

Todas esas reformas son, en el papel, muy prometedoras. Su potencial es considerable. De alcanzarse recordaremos el 2014 como el año en el que se elevó la capacidad de crecimiento económico del país. Pero para determinar si las reformas significarán un antes y un después en la economía nacional habrá que esperar su implementación. Una cosa son los beneficios que dice el gobierno se obtendrán y otra es la realidad.

En el ámbito político, ningún evento tuvo mayor impacto en 2014 que la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Así como las reformas estructurales representan una oportunidad económica para el país, esta tragedia representa una oportunidad política. La ciudadanía no solo está esperando cambios de fondo en la impartición de justicia y combate a la corrupción, los está exigiendo. El gobierno ha externado públicamente su disposición a actuar. Lo que está por verse es qué tan genuinas son sus intenciones.

Tanto las oportunidades económicas como políticas existen para hacer de 2014 un parteaguas en la historia de México. Habrá que ver si el gobierno las aprovecha. Por el bien del país, esperemos que así sea.

juliose28@hotmail.com