Apuntes Financieros

Huele mal el negocio de fertilizantes de Pemex


Si queremos entender por qué el malestar contra el gasolinazo ha sido tan profundo, solo hace falta ver cómo ha manejado Petróleos Mexicanos su negocio de fertilizantes.

En 2014, Pemex decidió meterse de lleno a los fertilizantes. Ese año invirtió 475 millones de dólares en la compra a Altos Hornos de su subsidiaria Agronitrogenados. El año pasado dobló su apuesta al adquirir Fertinal por 255 millones de dólares. Desde un inicio hacía poco sentido la compra de estas empresas y mucho menos el precio que se pagó. Pocos analistas entendieron la lógica de las transacciones. El negocio de fertilizantes no era estratégico. Había otras prioridades para los recursos. La planta de Altos Hornos se consideraba “chatarra”.

El plan era aumentar lo que producían las plantas cuando estaban en manos privadas, sustituir importaciones e incrementar su cuota de mercado. Nunca se concretó. El segmento de fertilizantes ha sido un desastre para Pemex. En el último trimestre reportado fue la única unidad de negocios que sufrió una caída en sus ingresos.

Mientras que las plantas estén dentro de su vasta estructura, Pemex puede pretender que no fue una mala inversión. Al fin y al cabo el público no tiene forma de saber su valor real. Pero en el momento que se realice una transacción de mercado, la verdad saldrá a la luz.

La buena noticia es que Pemex ya contrató al banco de inversión UBS para vender su filial de fertilizantes. Enhorabuena. Si antes no hacia sentido estratégico tener fertilizantes, ahora menos. Los recursos de la petrolera son muy limitados y necesita enfocarse a sus negocios primarios.

De concretarse, la venta podría desenmascarar posibles irregularidades que se deberán investigar a fondo. La matemática será simple: cuánto se pagó y en cuánto se vendió, y a partir de ahí se tendrán que buscar explicaciones. Si se confirma que nunca existió una lógica de negocios y que se sobrepagó sin justificación, entonces habrá que identificar a los responsables y castigarlos.

La gente no confía —y con razón— que Pemex esté administrando bien sus recursos. Combatir la corrupción en lo que ahora se le llama una empresa productiva del Estado sin duda le ahorraría mucho dinero al gobierno. Solo en las dos plantas de fertilizantes se le fueron 730 millones de dólares, por lo que las irregularidades —si es que se descubren—podrían haber sido costosas.

No, aun cuando Pemex se hubiera ahorrado la totalidad de la inversión en fertilizantes, no sería suficiente para evitar el gasolinazo. Pero por lo menos no tendríamos tan mal sabor de boca.