Apuntes Financieros

Más informalidad = menos productividad

Cuando se habla de informalidad, los problemas que más se mencionan son la falta de pago de impuestos y la escasa protección social de quienes laboran en la oscuridad. De lo que se habla poco, y representa un enorme costo para el país, es la falta de productividad del sector informal. Un reciente reporte del Inegi ayuda a dimensionar el impacto.

De acuerdo al instituto, tres cuartas partes de la economía del país las genera el sector formal y el resto el informal. Por otro lado, seis de cada diez mexicanos trabajan en la informalidad. La conclusión es alarmante: 75% del PIB es generado por 40% de la población (la que se ocupa en la formalidad) y 25% restante del PIB por el otro 60% de la población (la que se ocupa en la informalidad).

El contraste en productividad es notable. El Inegi calcula que la productividad de la economía formal es 2.3 veces más alta que la de la economía informal. Vale la pena ponderar este número; el desperdicio que implica; el potencial desaprovechado. Solo hay que pensar cuánto más podría crecer nuestra economía si se aprovechara mejor a los informales. Si el gobierno quiere una receta para detonar el crecimiento, aquí está: convertir informales en formales.

El problema es que actualmente los incentivos no están alineados para que esto suceda. Ser formal es caro: hay que pagar impuestos y llevar registros contables. Los informales no tienen que preocuparse de nada de esto. Además, muchos de los beneficios de los que gozan los formales por pagar impuestos también están disponibles, aunque en menor proporción pero de manera casi gratuita, para quienes se mueven en la economía subterránea. Ahí están el Seguro Popular y las pensiones dirigidas a los informales. ¿Para qué formalizarse?

Reconociendo esta situación, el Presidente anunció el lunes un programa, “Crezcamos Juntos. ¡Ser formal, conviene!”, que, como su nombre lo implica, busca crear los incentivos para dejar la informalidad. La intención del plan es la correcta pero, en mi opinión, se requieren medidas mucho más radicales para realizar una transformación de fondo.

Lo que se necesita es reducir lo más posible la distinción entre la formalidad y la informalidad, eliminando la carga social que tanto encarece la formalidad y sustituyéndola por impuestos generales al consumo. Este es un esquema que ha planteado a detalle el CEEY, institución en la que participo, y que responde a la realidad laboral actual, estimula la productividad al reducir la informalidad y mejora la calidad de vida de millones de mexicanos.

juliose28@hotmail.com