Apuntes Financieros

Es hora de actuar en Oaxaca

Llegó la hora de hacer algo radical. Los niños oaxaqueños ya no pueden esperar más. Demasiados años han transcurrido. Demasiado daño se ha generado. El gobierno federal tiene que actuar.

Es cierto que el gobierno no se ha quedado con los brazos cruzados en materia educativa en lo que va del sexenio. Se aprobó una importante reforma, con consecuencias potenciales profundas. Solo el lunes pasado se anunció una inversión de 7 mil 500 millones de pesos para rehabilitar 20 mil escuelas. Estos esfuerzos son sin duda positivos. Sin embargo, no resuelven la tragedia que están viviendo algunos estados de la República, en particular Oaxaca, a causa de un grupo de presuntos “maestros”.

Décadas de problemas magisteriales han plagado Oaxaca. Generaciones de niños se han desaprovechado a causa del comportamiento beligerante de la sección 22 del SNTE, la cual es parte de la CNTE. Y dicha actitud prevalece en la actualidad. Desafiando la reforma educativa recién aprobada, la sección 22 está empujando una ley de educación en el estado que omite los concursos para obtener plazas de maestros y las evaluaciones docentes. La ley también busca ampliar el poder del sindicato sobre la política y finanzas educativas de Oaxaca. De no conseguir lo que quiere, la sección 22 ha amenazado con marchas, disturbios e interrupción de clases. En otras palabras, lo de siempre.

Mientras tanto, los niños oaxaqueños pagan el precio. El daño no es solo de corto plazo, el país lo va a resentir por décadas en el futuro. Oaxaca está produciendo niños mal educados, que seguramente tendrán mayor dificultad en prosperar profesionalmente. Potencial se está desperdiciando. Además, por si esto fuera poco, los niños oaxaqueños están creciendo con un ejemplo nefasto de parte de sus supuestos educadores, quienes en teoría deberían servir de modelo de comportamiento. Si observan que los que mandan en el estado son unas personas violentas, que se la pasan en paros, que no trabajan, ¿cómo creemos que van a querer actuar estos niños cuando crezcan?

Ya no es posible seguir así. Como ha quedado claro, el gobierno estatal simplemente no tiene la fuerza para enfrentar al sindicato. Si se espera obtener una solución de fondo, tiene que venir del gobierno federal.

El presidente Peña ha demostrado su gran habilidad para impulsar las ambiciosas reformas estructurales que prometió durante su campaña. Ahora que la fase legislativa de reformas terminó, una excelente idea para enfocar buena parte de sus energías es solucionar de fondo la tragedia de Oaxaca.

juliose28@hotmail.com