Apuntes Financieros

La falta de movilidad social agrava la pobreza

Los datos de pobreza recién anunciados por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) han sido motivo de múltiples comentarios. La atención es merecida. Es fundamental debatir este enorme y doloroso problema. Sin embargo, un ángulo crucial que prácticamente no se ha abordado es la relación entre pobreza y movilidad social.

El Coneval nos informa que la población en situación de pobreza aumentó de 53.3 a 55.3 millones de mexicanos de 2012 a 2014. Lo que no nos dice es cómo se compone la pobreza. No sabemos si dentro de los pobres de 2014 están los mismos de 2012, de 2010 o de años anteriores, o si la composición ha cambiado. Con los números reportados no podemos saber si la pobreza se está perpetuando.

Esa información es clave tanto para entender mejor la pobreza como para formular políticas públicas dirigidas a combatirla. Y aquí es donde entra la movilidad social. Como su nombre sugiere, la movilidad social nos dice si una persona se está moviendo en la escala socioeconómica.
Si progresa, entonces existe movilidad social. Si permanece en su misma situación, entonces no.

Seguramente algunos de los 53.3 millones de mexicanos pobres de 2012 dejaron de serlo en los siguientes dos años y otros que no lo eran se sumaron a los 55.3 millones de 2014. Pero, ¿cuántos se movieron y cuántos permanecieron igual? ¿Qué tanta movilidad social hay en la población más pobre del país?

Está claro que la pobreza debe combatirse enérgicamente. Pero la estrategia es distinta si la pobreza es rígida, al grado de transmitirse de generación en generación, o si es fluida, con personas que entran y salen constantemente.

Con datos del Informe: Movilidad Social en México 2013, que publicó el CEEY, centro de estudios en el que colaboro, podemos darnos una buena idea de la movilidad de los más pobres. Los resultados, por desgracia, no son alentadores.

Resulta que 70 por ciento de los mexicanos que nace dentro de los hogares más pobres permanece en una situación de pobreza cuando son adultos. Este es un número alarmante y sugiere que la gran mayoría de los pobres que reporta el Coneval han sido pobres por generaciones. En otras palabras, México no solo tiene un problema de pobreza, sino también uno de reproducción de la pobreza.

Con cerca de la mitad de la población en pobreza y una tendencia alcista, es evidente la necesidad de replantear las políticas públicas para combatir este terrible mal. Pero para tener el impacto necesario, es indispensable tomar en cuenta la movilidad social y los factores que la detonan.

juliose28@hotmail.com