Apuntes Financieros

El delicado precedente del "Poli"

Delicado precedente. Eso es lo que sentaron las negociaciones entre los inconformes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Secretaría de Gobernación.

Del pliego petitorio con 10 demandas que presentó el movimiento estudiantil, el gobierno federal estuvo de acuerdo en todo. ¿Eliminar el reglamento? ¿Cancelar el nuevo plan de estudios? ¿La cabeza de la directora? Sí, sí y sí. De hecho, me pregunto qué tan apropiado es utilizar en este caso la palabra “negociación” cuando una de las partes cedió en absolutamente todo. Aun así, los líderes estudiantiles están evaluando si aceptan lo que ellos mismos habían pedido. Mientras tanto el paro continúa.

¿Qué pasará en el futuro cuando surja otro grupo de inconformes? Al observar el precedente que sentaron los alumnos del Poli, estoy seguro que la mayoría buscará negociar con Gobernación. ¿A quiénes recibirá el secretario? ¿Qué pasará si no consiguen lo que quieren? La actitud del gobierno ha empoderado no solo al movimiento del IPN, sino a futuros movimientos.

Es verdad, la intervención del gobierno también transmite un mensaje de tolerancia y apertura. Incluso, quizá, logre resolver (eventualmente) el conflicto de manera pacífica. Mi preocupación es que se esté pateando el problema en lugar de resolverlo; que por evitar un conflicto hoy se pague un precio mucho mayor mañana. Y no estoy hablando solo en términos políticos. Mi preocupación va más allá.

En el fondo, el conflicto del Poli tiene que ver con la educación pública del país y con el tipo de estudiantes que queremos formar. Tiene que ver con ser capaces de mejorar y modernizar nuestro sistema educativo para producir una fuerza laboral capaz de enfrentar los retos del mundo contemporáneo y aumentar nuestra competitividad.

Los temas que dieron origen al conflicto: el cambio del plan de estudios y del reglamento, merecen ser abordados no desechados, como pretendía (y consiguió) el movimiento estudiantil. Una gran institución como el Poli, semillero de muchos de los mejores técnicos e ingenieros que tenemos en el país, necesita estar constantemente cambiando su currículo para responder a las demandas laborales de la actualidad y del futuro.

Es palpable ver cómo adquieren fuerza los líderes estudiantiles del IPN ante el éxito obtenido. ¿Cómo encausarán dicha fuerza? ¿La aprovecharán para mejorar su Instituto o la utilizarán para fines meramente políticos? ¿Qué lecciones sacarán las futuras generaciones, aquellas que están apenas evaluando su plan de vida? ¿Querrán ser estudiantes o activistas?

juliose28@hotmail.com