Apuntes Financieros

Las consecuencias de la baja en el precio del petróleo

Como cubetazo de agua fría. Así ha caído en nuestro país la estrepitosa baja en el precio del petróleo. Por un lado, está el golpe al presupuesto. Por el otro, el posible impacto en la apertura energética.

El gobierno sigue dependiendo del petróleo para financiar cerca de una tercera parte de su presupuesto. Con la reducción de dos dólares en el estimado del precio del hidrocarburo para el presupuesto del próximo año, el gobierno dejará de percibir 8 mil 300 millones de pesos.

Goldman Sachs recién sacó un reporte con una perspectiva aún más negativa en el precio del crudo que la que utiliza el gobierno en su nuevo estimado. Como referencia, por cada dólar de ajuste hacia abajo en el precio del petróleo, los ingresos públicos anuales caen 4 mil millones de pesos.

¿Qué puede hacer el gobierno ante estas perspectivas? Hay de tres sopas: o reduce sus gastos, o aumenta sus ingresos, o pide prestado.

Reducir gastos parecería una opción. No cabe duda que hay tela de donde cortar en el nutrido aparato burocrático con el que opera nuestro país. Pero se requiere mucha voluntad política para hacer recortes en este sentido.

Aumentar ingresos no será fácil. El gobierno prometió que no subiría impuestos en lo que resta del sexenio. Además, el crecimiento de la economía no ha sido tan robusto como se esperaba, lo que no ha ayudado a ampliar la base contributiva. Me temo que donde enfocará sus esfuerzos el gobierno será en recaudar más de los contribuyentes cautivos. Estemos listos a ver tácticas cada vez más agresivas de Hacienda para cobrar impuestos. No dudo que en muchos casos éstas sean justificadas. Pero me preocupa que se cometan abusos a fin de recaudar a como dé lugar.

Pedir prestado es peligroso, sobre todo por los antecedentes de nuestro país. El problema es que es fácil que el gobierno se acostumbre a pedir prestado para financiar hoyos fiscales y que en lugar de un remedio temporal, la deuda se vuelva una adicción. Ya lo hemos vivido.

Otro posible problema es su potencial impacto en la apertura energética, y en particular en la llamada Ronda Uno. Un precio bajo reduce los incentivos de las empresas energéticas de invertir.

Habiendo dicho esto, el gobierno parece estar consciente de la situación y, a diferencia de otras épocas de crisis, cuenta con las herramientas para enfrentar la volatilidad del precio del petróleo. Aún así, más le vale estar alerta.

juliose28@hotmail.com