Apuntes Financieros

Cuando la clase social se hereda

¿Cuál es una excelente manera de predecir si un niño mexicano logrará obtener un título universitario?

No es necesario conocer qué tan listo es, ni qué tan esforzado. Tampoco si tiene un gran potencial académico. Un dato, totalmente ajeno al niño, nos puede dar una idea bastante precisa: el grado educativo de su padre.

Apenas cinco de cada 100 niños mexicanos cuyos padres no tienen estudios llegan a ser profesionistas. Para los niños cuyos padres cuentan con estudios superiores, la proporción es casi 12 veces mayor. Estamos hablando de que más de la mitad de los hijos de padres con estudios superiores obtiene un título universitario.

Considerando que el grado educativo está muy ligado al ingreso de las personas y que un título universitario representa un fuerte salto en dichos ingresos, las diferencias tan marcadas entre los hijos de padres con y sin estudios son preocupantes. El futuro académico de los mexicanos y, en consecuencia, su capacidad socioeconómica, están muy ligados a la educación de los padres. Está claro que la educación en nuestro país tiene un fuerte componente hereditario, lo que está provocando que las diferencias entre las futuras generaciones se acentúen.

Además, los padres educados no solo están procreando niños educados, también se están casando con parejas educadas, lo que podrá ampliar aún más las diferencias. Más de 50 por ciento de los mexicanos (hombres o mujeres) con estudios profesionales se casan con parejas que también cuentan con estudios profesionales. La probabilidad de que un mexicano (hombre o mujer) sin estudios se case con alguien con estudios superiores es muy baja.

Lo que esa tendencia está generando es, por un lado, familias privilegiadas que están reproduciendo y ampliando sus ventajas competitivas, con hijos y parejas bien preparadas para enfrentar los retos de la economía globalizada. Y, por el otro, familias que les cuesta trabajo romper con el círculo vicioso de la falta de educación y con pocas posibilidades de movilidad social.

Las familias privilegiadas están creando una clase meritocrática, donde profesionistas se casan entre sí y preparan muy bien a sus hijos, ayudándolos a desarrollar todo tipo de habilidades sociales. Mientras tanto, las familias menos afortunadas se rezagan más y más.

¿Cómo romper con esta dinámica? ¿Cómo apoyar a las familias menos afortunadas para que sus hijos tengan mejores oportunidades de desarrollarse y de estudiar una carrera? ¿Cómo impedir que las desventajas se hereden de una generación a otra? Lo único claro es que no será fácil.

juliose28@hotmail.com