Apuntes Financieros

El calvario de las empresas chicas en México

Ser una pequeña o mediana empresa en México es muy difícil. El financiamiento es escaso y caro, cuando está disponible. La regulación es aplastante. Y encima están las empresas grandes del país, muchas de las cuales actúan con un poder abrumador, casi monopólico, que impide a las chicas prosperar.

Como primer obstáculo para el desarrollo de las llamadas pymes está el poco acceso al financiamiento. Por un lado, los bancos son muy renuentes a prestarle a las pymes. De por sí, el crédito al sector privado en nuestro país es de los más bajos en relación con el PIB en Latinoamérica. Lo que le llega a las pymes es apenas una fracción del total. ¿Cómo esperamos que las empresas pequeñas y medianas pasen a ser grandes si no tienen acceso al crédito?

Por otro lado, son pocos los inversionistas dispuestos a inyectar capital a este tipo de empresas. Los fondos de capital privado, una fuente fundamental de recursos para empresas emprendedoras con buenas perspectivas de crecimiento, están apenas agarrando tracción en nuestro país. Sin este valioso capital, varias compañías con buenas perspectivas de desarrollo se quedan en el camino.

Un segundo obstáculo es la famosa tramitología a la que se enfrentan las pymes. Como el más reciente estudio Doing Business del Banco Mundial sugiere: México no es un país fácil para hacer negocios. Para obtener electricidad, por ejemplo, un negocio mexicano típico requiere de siete trámites y 95 días.

Cumplir con toda la regulación que exigen los distintos niveles de gobierno representa una onerosa carga para cualquier empresa, pero sobre todo para las pequeñas y medianas, las cuales cuentan con menos recursos que las grandes. Además, la complejidad y ambigüedad de mucha de esta regulación parece estar diseñada para estimular la corrupción, la cual sofoca desproporcionalmente a las pymes.

El poder de las grandes empresas nacionales representa un tercer obstáculo para las empresas pequeñas y medianas. En varios sectores de la economía son unas cuantas empresas las que dominan. Competirles es sumamente complicado. Es como el juego de los topos y el martillo, cuando una pyme saca la cabeza, una empresa grande la azota (o la compra).

Por algo vemos tan pocas empresas pymes que llegan a las grandes ligas corporativas del país. Revisando la tabla de las empresas elite de México, es casi imposible encontrar empresas nuevas. El contraste con Estados Unidos, un país donde las pequeñas y medianas empresas cuentan con mucho más apoyo que en México, no podría ser más marcado.