Apuntes Financieros

La cacería de Hacienda

Qué bueno que Hacienda esté fiscalizando. Me queda claro que hay muchas empresas que no cumplen con sus obligaciones. El problema es que en su afán por recabar fondos a como dé lugar se están cometiendo abusos, sobre todo con empresas pequeñas y medianas, que son las más vulnerables a la intimidación de Hacienda.

Historias de auditorías sin fundamento y sin justificación alguna son cada vez más frecuentes, en particular en el Distrito Federal. Y mientras las pymes cuentan con pocos recursos para defenderse ante una arbitrariedad, las grandes empresas, que en ocasiones son las que utilizan las estrategias fiscales más agresivas, tienen a su disposición ejércitos de asesores y abogados para neutralizar cualquier auditoría.

El otro problema es que Hacienda está apretando a los de siempre: a las empresas formales. Con la reforma fiscal se perdió una oportunidad de ampliar la base de contribuyentes al incorporar la economía informal, la cual representa una cuarta parte de la economía nacional. De hecho, la reforma fiscal, en lugar de combatir la informalidad, la fomentó. De ahí que Hacienda le esté clavando el diente a los que operan en la formalidad, a los cautivos.

En un gesto que se vendió como apoyo a las empresas formales, Hacienda eliminó la obligación de auditarse. Pero la realidad es que, lejos de ser un alivio, la medida es un agravio. De entrada, al eliminar al auditor, les quita a las empresas una capa de protección ante una revisión. Pero lo más delicado es que Hacienda implementó en su lugar la obligación de que las empresas le entreguen mensualmente un reporte financiero electrónico. Para variar, las más afectadas por este nuevo requerimiento son las pymes, pocas de las cuales cuentan con los recursos humanos y los sistemas para llevar una contabilidad electrónica al día como lo exige ahora Hacienda. Sin embargo, en este caso también las grandes empresas salen afectadas.

Existen argumentos, tanto de privacidad como de certeza legal, en contra de entregarle a Hacienda una contabilidad electrónica mensual. El peligro de que información sensible de empresas, en particular de las que son públicas, llegue a las manos equivocadas es latente. Las críticas han sido tan fuertes que Hacienda tuvo que prorrogar y flexibilizar esta medida. Lo mismo ocurrió ante su intención de fiscalizar a las iglesias.

Un amigo me comentó que con esa actitud persecutoria Hacienda va a quebrar la planta productiva. Exagera. Pero es un hecho que no la está ayudando para nada.

juliose28@hotmail.com