Apuntes Financieros

La UNAM debe eliminar el pase automático

Privilegiar el talento. Este debe ser el objetivo principal de la política de admisiones de la UNAM. Si un joven cuenta con la capacidad suficiente y quiere estudiar una carrera en lo que se considera la máxima casa de estudios de nuestro país, entonces debería poder hacerlo.

La UNAM hace una excelente labor en no discriminar con respecto a dinero o clase social. Cualquier joven mexicano, sin importar su posición socioeconómica, puede aspirar a una educación superior de primer nivel gracias a la universidad.

Tampoco debería importar de qué preparatoria vienen los interesados. Si demuestran estar dentro de los mejor preparados, deberían tener su entrada asegurada. Y aquí es donde falla la UNAM. El origen escolar sí es un elemento determinante en el criterio de admisión. Gracias al pase reglamentario, miles de alumnos ingresan a la universidad de manera automática, sin necesidad de hacer el examen de admisión, dejando fuera a otros alumnos más calificados.

En la UNAM, las primeras plazas de admisión disponibles están reservadas para estudiantes de preparatorias y CCH de su sistema. Solo una vez que se llenan estas plazas, alrededor de 20 mil, es cuando entran los que hicieron los mejores exámenes de admisión. Esto significa que muchos jóvenes calificados se quedan fuera.

No es nada fácil entrar a la UNAM por concurso. Cada año, decenas de miles de jóvenes presentan el examen de admisión y solo uno de cada 10 es aceptado. Obviamente, dada esta enorme competencia, la calidad de quienes logran entrar por esta vía es muy elevada y a nadie debe sorprender que sea mayor a la de los estudiantes que ingresan por asignación directa.

Un par de datos confirman las diferencias. El porcentaje de alumnos con promedio de entre 9.6 y 10 es tres veces mayor en los alumnos que ingresaron por concurso al que entró por estudiar en los bachilleres pumas, y el porcentaje que tuvo que recursar materias fue casi 40 por ciento inferior.

La educación superior es un detonante de movilidad social que permite desarrollar al máximo el potencial de quienes tienen la oportunidad de llegar a esta instancia. No parece justo que jóvenes con mayores aptitudes, con más mérito, queden fuera de la mejor educación pública universitaria que existe en el país por el simple hecho de que se tiene que cumplir con un pase reglamentario.

Es el talento lo que debe regir el criterio de admisión de la UNAM. Por eso, la universidad debe eliminar el pase directo y aceptar exclusivamente a los mejores aspirantes posibles.

juliose28@hotmail.com