Apuntes Financieros

"Textolímetro"

Soy un gran fan del alcoholímetro. Considero que ha sido una iniciativa muy exitosa. No solo ha salvado miles de vidas, también ha tenido un impacto económico al reducir el número de accidentes. En este espacio he promovido que se amplíe este programa a todo el país y que se aplique con más frecuencia durante todo el año

Ahora es turno de instalar un programa hermano: el textolímetro. Su objetivo sería el mismo que el del alcoholímetro: salvar vidas evitando accidentes de tránsito, y sus beneficios pueden ser aún mayores.

Uno de cada cinco accidentes en Estados Unidos involucra el uso de teléfonos celulares. Dentro de dichos usos, el enviar mensajes de texto, o textear, al conducir es por mucho el más peligroso. Las probabilidades de chocar se multiplican por 23 para quienes combinan ambas actividades. En México no hay estadísticas al respecto, pero podemos asumir que son similares a las de nuestro país vecino.

Estudios muestran que las personas que textean mientras manejan se distraen en promedio 5 segundos. Con el coche avanzando, este tiempo es una eternidad. Un coche que viaja a 90 kms por hora recorre lo largo de una cancha de futbol profesional en cinco segundos. Si nuestra atención está en el celular en lugar del volante cualquier cosa puede pasar durante ese trayecto.

Se le ha dado mucha atención al alcoholímetro en nuestro país, y qué bueno. Pero textear puede ser más peligroso que el alcohol o las drogas al manejar. Un conductor se tarda más en reaccionar si está escribiendo que si está en estado de ebriedad o drogado. En EU, el número de muertes en adolescentes por conducir y textear ya superó al que genera el conducir en estado de ebriedad. Esta estadística apunta hacia quienes se debe enfocar el textolímetro.

Me queda claro que no será fácil implementar un programa como este. Mientras que el alcoholímetro es relativamente sencillo de aplicar, detectar a aquellos que textean al conducir es complicado. ¿Qué hacer? De entrada debe de existir una ley nacional que lo prohíba con duros castigos a los infractores. También se puede usar la tecnología para combatir esta práctica. Las empresas celulares podrían preinstalar en sus teléfonos un modo de manejo en el que no se pueda textear. Ya existen apps que ayudan.

Pero la mejor manera de atacar el problema es con educación. Al igual que el alcoholímetro ayudó a crear conciencia del peligro de conducir en estado de ebriedad, una campaña basada en el textolímetro podría transmitirle a la gente, y en especial a los jóvenes, los enormes riesgos de textear mientras se conduce.

juliose28@hotmail.com