Apuntes Financieros

TLC "reloaded"

Parece increíble, pero han pasado 20 años desde que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. Un aniversario tan importante ha detonado una serie de opiniones sobre el impacto que ha tenido, a favor y en contra, en nuestro país. Reconociendo que dista mucho de haber sido una panacea, yo me ubico firmemente dentro de los que ponen al tratado en la columna positiva. Ahora la discusión debe enfocarse en cómo mejorarlo.

Para muchos, la prueba de que el TLC no funcionó está en que la pobreza continúa siendo un serio problema en México, en que no se crearon más trabajos, en que el crecimiento económico no se disparó; en resumen, en que no nos convertimos en un país de primer mundo. Esto era mucho pedirle al tratado. Juzgarlo desde una perspectiva tan amplia y ambiciosa es injusto. Pero si nos concentramos en criterios más concretos, más apropiados a lo que se puede esperar de un acuerdo comercial, es difícil argumentar que el TLC fue un fracaso. En las pasadas dos décadas nuestras exportaciones han crecido más de siete veces y la inversión extranjera directa promedio se ha multiplicado casi por 10.

La pregunta pertinente es qué habría pasado si no se hubiera dado el tratado. La respuesta, en mi opinión, es que estaríamos peor de lo que estamos. Además, yo me cuestionaría qué tanta opción teníamos. La globalización y la tecnología han transformado al mundo en los últimos años. México no habría estado inmune a sus efectos aún sin el TLC. Prefiero ser un país abierto, con la capacidad probada de competir con el mundo, que estar dentro de un caparazón esperando que estas dos fuerzas no nos afecten.

Donde tenemos que apuntar es hacia el futuro, en ver cómo podemos obtener un TLC reloaded, que aporte más beneficios a la población. Y esto lo debemos hacer con pragmatismo, sin bagajes ideológicos anticuados. Nos guste o no, vivimos en un mundo globalizado, donde los grandes bloques comerciales dominan la economía. Pensar que México puede competir solo es una ilusión. Hay que pensar en términos regionales, en términos de América del Norte.

¿Cómo se vería un TLC reloaded? Mientras que el TLC original se concentró en manufactura, la nueva versión debe enfatizar servicios y, sobre todo, personas. Ciudadanos de los tres países deberían poderse mover y trabajar en cualquier lugar con mucha más facilidad. Una mayor movilidad laboral no solo beneficiaría a México, también les aportaría a los otros dos países mano de obra joven y barata, y contribuiría a detonar el potencial de la región en su conjunto.

juliose28@hotmail.com