Apuntes Financieros

¿Rescatará Pemex a Oro Negro?

Pemex atraviesa por una severa crisis, lo que le genera un dilema: a qué proveedores contratar, con cuáles renegociar y a quiénes pagar. Estas decisiones pueden ser de vida o muerte.

Un caso particularmente delicado es Oro Negro. Esta empresa se formó apenas en 2012 para aprovechar un esperado boom petrolero en México. Su modelo de negocios gira en torno a comprar plataformas para después rentárselas a Pemex. La estrategia puede ser muy rentable, como lo han demostrado otros proveedores de la paraestatal con el mismo giro. Pero es sumamente cara y riesgosa.

Cada plataforma puede costar cientos de millones de dólares. Por lo general, los contratos con Pemex se obtienen después de comprarlas y no antes. Esto involucra un riesgo enorme. Si la plataforma no se logra colocar o si se coloca a una renta más baja de lo esperado se puede perder mucho dinero.

Ante un panorama donde el precio del crudo se ha desplomado más de 80 por ciento en los últimos tres años y con fuertes recortes en el área de Exploración y Producción en la empresa productiva del estado, Oro Negro no ha podido colocar todas sus plataformas y las rentas de las que sí ha colocado han bajado. Sus problemas se han magnificado por su alto nivel de apalancamiento: cerca de 900 millones de dólares. Ya el año pasado entró en default en un bono de 175 millones de dólares.

Dada su precaria situación, un concurso mercantil, en el que los accionistas pierden su inversión, parecería inminente. Sin embargo, un par de factores podrían favorecer a la empresa.

El primero es que la quiebra de Oro Negro, una empresa tan ligada a la apertura energética de nuestro país, podría afectar la imagen que quiere proyectar el gobierno sobre el potencial del sector energético. En un momento en el que el gobierno lucha por atraer inversión extranjera para financiar proyectos petroleros, la noticia de que una de las empresas de mayor perfil fracasó no sería muy bienvenida.

El segundo, y quizá de mayor peso, es que gran parte del capital de Oro Negro proviene de los ahorros de los trabajadores mexicanos. En 2013, varias Afores aportaron a la empresa 200 millones de dólares a través de un CKD (certufucadi de capital de desarrollo), lo que implica que millones de trabajadores se convirtieron en socios, con los riesgos y beneficios que esto conlleva. Una quiebra significaría muy probablemente perder toda su inversión.

A finales del año pasado, el gobierno le echó un salvavidas a Oro Negro al adjudicarle un contrato por cinco años para el uso de una plataforma que tenía parada por más de un año. Huele a rescate ¿Será?


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