Apuntes Financieros

Reforma fiscal, ¿el sacrificio para lograr la energética?

¿Por qué el gobierno impulsó una reforma fiscal tan deficiente? No veo otra razón más que para facilitar la aprobación de la reforma energética.

Dudo mucho que el gobierno esté contento con la actual reforma fiscal. En Hacienda hay gente de gran nivel, con un enorme conocimiento de cómo funciona la economía, que simplemente me rehúso a pensar que podrían sugerir una reforma como la que hoy tenemos: una reforma que premia a los informales y castiga a los formales, que en lugar de ampliar la base de contribuyentes se recarga en los existentes. Esto es, a menos que el criterio de decisión obedeciera más a un tema político que económico.

Mi hipótesis es que el gobierno prefirió sacrificar la reforma fiscal para mejorar las probabilidades de aprobar la energética. Entiendo el cálculo. La reforma energética es la prioridad del gobierno. Su aprobación sería un parteaguas para México y le garantizaría a Peña un lugar en la historia del país como el presidente que logró abrir este vital sector.

Estoy seguro de que en un principio el gobierno pensó que podía pasar una buena reforma fiscal, así como una buena reforma energética. Al fin y al cabo podía contar con el apoyo del PAN, un partido con ideas afines en ambos temas, para impulsarlas. Pero las cosas se complicaron: la economía se desmoronó, la CNTE y otros manifestantes empezaron a desquiciar el país, la izquierda mostró un mayor descontento con las reformas.

De repente, ante un entorno como éste, pasar una reforma fiscal con un IVA generalizado (que es lo que hace sentido y lo que se venía manejando en los medios de comunicación durante meses) se volvió más complicado. Mi impresión es que el gobierno optó entonces por cambiar de estrategia. No podía abandonar por completo la reforma fiscal: de algún lugar tenía que sacar recursos para darle una mayor flexibilidad a Pemex de realizar las inversiones que tanto necesita (como lo contempla la reforma energética). Pero sí podía hacer cambios de fondo.

El resultado es la reforma fiscal que hoy tenemos. Una propuesta que, pese a contar con algunos elementos positivos, deja mucho que desear. Ahora bien, con el pivote a la izquierda que dio la reforma el gobierno obtiene buena voluntad del PRD y, al no incluir el IVA en medicinas y alimentos, le quita un estandarte a López Obrador y a otros grupos de oposición que podrían haberlo utilizado para enardecer aún más el ambiente político.

La apuesta es que este contexto ayudará a pasar la reforma energética. Ojalá pague la apuesta. De lo contrario, el sacrificio de la reforma fiscal habrá sido en balde.