Apuntes Financieros

El "Profeproa" no es el Fobaproa

Tan pronto se dio a conocer el acuerdo del gobierno con el SNTE, las comparaciones con el Fobaproa fueron inminentes. Tan es así que el nombre que le dieron los medios al acuerdo fue Profeproa.

Lo cierto es que son pocas las similitudes entre ambos programas. De hecho hay varias diferencias. La más relevante es que mientras el objetivo directo del Profeproa es apoyar a los maestros que tienen un crédito vigente con empresas de préstamos de nómina, el del Fobaproa fue apoyar a los bancos para evitar que quebraran. Dicho de otra manera, el Profeproa apoya a deudores y el Fobaproa apoyó a acreedores (aunque, para ser justos, ayudó indirectamente a los ahorradores).

Más que descalificarlo de manera automática mediante una inadecuada comparación con el Fobaproa, el Profeproa debe ser criticado por sus propias deficiencias. En algunos casos las críticas se desprenden precisamente por sus diferencias con el Fobaproa.

El Fobaproa fue un rescate de verdad. Pese a sus enormes carencias, de no haberse concretado el sistema bancario nacional se habría colapsado, generando un daño mucho mayor al que causó. En contraste, el Profeproa no responde para nada a un riesgo sistémico.

Además, y también en contraste con el Fobaproa, el Profeproa tiene el defecto de que sus apoyos no son generales. ¿Cómo justificar el apoyo etiquetado a 300 mil maestros del SNTE y no a otros grupos con problemas similares? Por lo menos el Fobaproa estuvo abierto a todos los bancos. Si el gobierno quiere ayudar a gente con altos costos financieros, ¿por qué no sacar un programa abierto a todos? Evidentemente factores políticos están en juego.

Donde también difiero con muchos analistas es que el Profeproa implique una pérdida de recursos públicos. Lo que está haciendo el gobierno con los 5 mil millones de pesos que está destinando al programa es comprarle a las empresas de préstamos de nómina su cartera; esto es, el derecho que tienen de cobrarles a los maestros. El gobierno no les está condonando los créditos a los maestros (por lo menos hasta ahora), solo les está bajando la tasa de interés a 18 por ciento anual (la cual, por cierto, es mucho menor a su costo de fondeo).

El riesgo de cobro del gobierno es bajo: los créditos están garantizados por la nómina de los maestros y, como todos sabemos, que un maestro pierda su trabajo en nuestro país es casi imposible. En otras palabras, pese a que existen muchas razones por las que el gobierno no debió haber lanzado el Profeproa, el riesgo financiero no es una de ellas.